martes, 21 de junio de 2011

Parte 36

-¡Dani! ¡Corre, ven!-pidió, leyéndola de nuevo. Dani llegó corriendo, y le pasó la nota.
<<Hola, Annita.
Espero que ya sepas quién soy. Soy Miki. TU NOVIO. Anna, he tenido mucho tiempo para pensar gracias a ti. Y estoy convencido de que me quieres, no lo niegues, cariño. No seas tonta, y deja a ése imbécil que no te quiere. Haz lo que quieras, pero antes o después volverás conmigo. Te quiero,
Miki.>>
Anna la leyó una vez más.
-Dios, Dani, no sé qué hacer. No tengo ni idea de qué quiere hacerle a Sara. Dani tengo muchísimo miedo. En la carta no dice dónde está ni nada... Joder, necesito saber dónde está Sara... Miki está loco. Le veo capaz de hacer cualquier cosa y... Tiene a Sara...-Anna volvió a romper a llorar. Dani la abrazó, tratando de permanecer tranquilo y positivo.
-Anna, por favor, no pienses lo que puede pasar. Intenta pensar en otra cosa y... Y....
Dani se sentó en el sofá, llorando. Anna se sentó a su lado.
-Lo siento, Dani; yo no quería...
-No es culpa tuya-respondió Dani-. Yo sólo... Joder, Anna, la quiero tantísimo... Si le pasara algo no me lo perdonaría nunca...-susurró, refugiando la cabeza entre sus manos. Anna le abrazó, y se vieron llorando, abrazados, sin saber dónde ir o qué hacer. Anna se puso de pie y se secó las lágrimas. Cerró los ojos y respiró hondo. Intentó tranquilizarse, y en ese momento, su móvil empezó a sonar. Lo cogió casi al momento, temblando.
-¿S..Sí...?-respondió con miedo.
-Anna... Hola, cariño...-dijo Miki al otro lado del teléfono. Anna miró a Dani y puso el altavoz. Dani cogió a Anna de la mano, y ella habló, tratando de no mostrar su miedo.
-¿Dónde está, Miki?-preguntó.
-¿Por qué te preocupas de tu hija bastarda? ¿Es que no quieres saber dónde estoy yo?
-Quiero saber dónde estás tú para partirte la cara-gritó Anna, muy enfadada.
-Tranquila, cariño. Oye, ¿está ahí el gilipoyas ese? Os oí cuando llegué.
Anna notó cómo sus lágrimas caían ininterrumpidamente. Dani la abrazó.
-Sí, Miki, estoy aquí. Mira, lo siento mucho; pero no hagas tonterías, así vas a hacer daño a Anna. ¿Dónde estás, Miki?
-No, no, no, niñato-negó Miki riendo-. Esto no funciona así. Anna va a venir, y se va a quedar conmigo. Luego tú, si quieres, puedes llevarte a la niñata esa.
Dani apretó la mandíbula con fuerza, para no decir nada a Miki.
-Está bien, Miki. Vale. ¿Dónde estás? Iremos, Anna se queda contigo y yo me llevo a Sara. ¿Te parece?-intentó decir Dani.
-Así me gusta, chaval...

Miki dio una dirección a Anna y Dani, y Dani colgó. Anna estaba horrorizada.
-Dani, ¿cómo que tú te llevas a Sara y yo me quedo con él?
-Eh, eh, Anna. Tranquila. No va a pasar nada, yo iré delante. En cuanto le vea, le inmovilizaré o algo; nos llevamos a Sara y nos vamos.
-Dani, ¿no crees que es mejor que avisemos a la policía?
-Anna, tiene a nuestra hija. Creo que lo mejor no es llevar a un montón de extraños, para que se cague de miedo y la haga daño.
-Vale, vale. Pero ten muchísimo cuidado, Dani. No me podría perdonar que a alguno de los dos os pasara algo.
-Tranquila, Anna. Vámonos ya.


Cuando llegaron a la dirección, era una casa pequeña, en las afueras de la ciudad.
-Ésta fue la casa en la que me secuestró la otra vez. Será hijo de puta...-mascuyó Anna, enfadada.
-Tranquila, Anna. Tú quédate en el coche.
-No. Yo voy contigo-se negó ella. Dani no tenía tiempo de discutir con ella, así que ambos bajaron. Dani llamó a la puerta, y se puso delante de Anna, protegiéndola con su propio cuerpo. Abrieron la puerta, y Miki se asomó por el borde de la puerta.
-Tú, gilipoyas, apártate-espetó a Dani cuando le vio-. Anna, pasa.
-No-negó rápidamente Dani. Empujó la puerta con movimientos rápidos, y Miki, que estaba desprevenido, cayó al suelo.
Dani empezó a pegarse con Miki. Ambos tenían mucho odio contenido contra el otro, y se pegaban con mucha fuerza.
Después de que Miki le diera un fuerte puñetazo en el estómago, Dani se sobrepuso al dolor, y le dio un puñetazo con todas sus fuerzas, en la cara. Miki perdió el conocimiento, y Dani se dejó caer completamente, jadeando. Anna le ayudó a levantarse, y, mientras Anna buscaba por toda la casa a Sara, él cogió su camiseta y ató a miki a la pata del sofá.
Llamó al policía, sin haber recuperado el aliento, y simplemente dijo la dirección en donde estaba.

Después de media hora, Anna estaba con Sara en brazos, ambas llorando; Miki estaba detenido, dentro del coche de policía. Dani estaba en la abulancia, pidiendo que le dejaran en paz, que estaba bien. Tenía el labio partido y una pequeña brecha en la frente, pero él se encontraba bien. Cuando le dejaron, se acercó a Anna y la abrazó, por fin tranquilo.

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