martes, 21 de junio de 2011

Parte 49

Salieron de la consulta, y Dani abrazó a Anna, feliz.
-Todavía te queda otra cosa hoy...-comentó riendo- Vamos a casa de Romi y Nacho a por Sara y vamos, que tengo una sorpresa.
-¿Una sorpresa? Estoy deseando saber qué es...-comentó.
Fueron a casa de Romina y Nacho, que ya vivían juntos. Cogieron a Sara, y subieron al coche.
-¿Dónde vamos?-preguntó Anna, divertida.
-Si te lo digo ya no será una sorpresa...-replicó él, cogiendo su bufanda para taparle los ojos a Anna.
-¿Qué haces?
-Quiero que sea una sorpresa hasta el final.-Dani le dio un beso en la mejilla y empezó a conducir. Después de unos cinco minutos, Dani bajó del coche. Cogió a Sara en brazos y sacó a Anna del coche.
-Ya puedes quitarte la bufanda.-dijo, mirándola. Anna se quitó la bufanda y se vio delante de un chalet precioso, de dos pisos, con el tejado a varias aguas.
-¿Y...Y eso?-preguntó Anna, con voz temblorosa.
-Es nuesta, rubia mía... Es nuestra casa.-dijo, dándole un beso en la mejilla.
Anna corrió hasta el interior de la casa, y la recorrió entera, corriendo, disfrutando como una niña.
-Tranquila, Anna; no corras tanto, que estás de 5 meses, cielo...
-Dani, gracias, de verdad. Es preciosa. No me puedo creer que hayas hecho esto por mí...-Anna le abrazó, sonriendo.
-Mañana voy a traer todas nuestras cosas. Si quieres esta noche podemos dormir aquí...
-¡Claro!-respondió ella enseguida.
Dani pidió comida china, y se sentaron en el suelo a cenar. La casa estaba vacía, las paredes sin pintar... El simple hecho de pensar todo lo que habrían de hacer en esa casa, hacía sonreír a Anna. Dani estaba feliz simplemente con ver la sonrisa de Anna. Cuando acabaron de cenar, Dani cogió a Sara, y dio la mano a Anna.
-Ven, hay una cosa que quiero enseñarte.
Dani llevó a Anna a la bohardilla. Allí, al abrir una ventana, quedaba un pequeño trozo de tejado llano, en el que se sentaron a mirar las estrellas.
-Mami, ¿vamos a vivir aquí?-preguntó Sara.
-Sí, cariño. A partir de ahora ésta va a ser nuestra casa.
-¿Y Dani va a vivir con nosotras para siempre?
-Para siempre...-repitió Anna, mirando a Dani con una sonrisa cómplice.
Después de pasar allí un rato, Anna llevó a Sara a la cuna, que estaba en una habitación vacía.
Dani sonreía un poco nervioso.
-He hecho algo, pero no sé si te gustará... De todos modos, si vamos a pintar la habitación, podemos pintarlo y...
-¿Qué es?-cortó ella.
-Ven, es mejor que lo veas...
Dani llevó a Anna a la habitación de matrimonio, a su habitación. Precisamente a esa habitación, ella no había pasado.
-Anna, hace tiempo te dije que para mí casarme sólo era poner en un papel que te quiero-dijo a modo de explicación Dani-. Pues, para que veas que te quiero, creo que esto es mejor.
Anna entró en la habitación. Había una cama grande, sin sábanas con plásticos sobre el colchón. Encima de los plásticos había un bote de pintura turquesa y una brocha, manchada de pintura.
En la pared de enfrente de la cama, ponía con letras grandes: <<Te quiero, Anna Simón>>
Anna lo vio y se sentó en la cama, sin poder evitar que las lágrimas saliesen de sus ojos.
-Dani, esto es... De un día para otro me entero de que voy a tener gemelos con el hombre de mi vida, que él me ha comprado una casa preciosa, que voy a ser feliz con él siempre y que, de una forma poco tradicional, se podría decir que nos hemos casado...-Anna empezó a reír. Dani se confundió entre las lágrimas y las risas.
-¿Qué pasa? ¿Me he precipitado demasiado?-se preocupó Dani. Anna negó con la cabeza, y cogió la brocha. La mojó en el bote de pintura y escribió debajo, con letras grandes también.
<<Te quiero, Daniel Martínez>> Él, exhibiendo su encantadora sonrisa, se levantó con los brazos abiertos. Se abrazaron, y Anna le dio un beso en la mejilla.
-Gracias-le susurró en el oído-. Creo que no podría ser más feliz, Dani...
Dani tiró al suelo los plásticos que había encima de la cama, y tumbó allí a Anna con cuidado. Se puso encima de ella, besándola, y acabaron haciendo el amor. Cuando terminaron se encontraron en su casa, desnudos, tirados en la cama, sin más protección que el abrazo del otro, solo y, por una vez, muy felices. Dani acariciaba la tripa de Anna, ensimismado.
-Sigo sin creérmelo... Gemelos... Tú y yo... Juntos... Joder, hemos pasado tantos malos momentos que creo que ya empezaba a dudar de que pudieramos ser felices de una puta vez... Te quiero...-Dani hablaba despacio. Tenía mucho sueño. Anna también; le dio un beso y se arrimó más a él.
-Hasta mañana...-consiguió decir antes de quedarse dormida en sus brazos.

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