Al día siguiente Anna se despertó con el sonido de su despertador.
-Buff... Dani, me voy al trabajo-dijo mientras se ponía en pie. Habían dormido en el sofá y le dolía todo el cuerpo.
-Vale...-balbuceó Dani sin abrir los ojos.
-¿Quieres quedarte con Sara o se la llevo a Romi?-preguntó ella.
-Déjamela. Tiene que acostumbrarse a mí. Y creo que no lo hago tan mal, ¿no?-dijo, esforzándose por sonreir. Anna se agachó para mirarle a los ojos. Le besó y le susurró al oído:
-Voy a volver un poco tarde. Te quiero.
Dani la miró sonriendo, y ella se fue a ducharse. Dani volvió a dormirse, pero se despertó una hora después. Anna ya había salido de casa y Sara estaba llorando. Corrió hacia la cuna y la cogió en brazos.
-¿Qué pasa, Sarita? ¿Tienes habre?-preguntó con voz suave.
-Sí...-sollozó ella.
Dani le hizo el desayuno todo lo rápido que pudo y se lo dio. Después desayunó él y se sentó a jugar con ella.
El día se les pasó muy rápido a Sara y Dani que estuvieron jugando juntos. Pero Anna tenía una reunión.
Volvió a las nueve a casa, muy cansada, y se tumbó en el sofá sin decir una palabra.
Dani, tan atento como siempre, le quitó los tacones, le dio un beso y empezó a darle un masaje en los pies.
-Dani, muchas gracias... Dios, eres un cielo... He tenido un día horrible...-aceptó ella, cerrando los ojos.
-¿Qué ha pasado?-se interesó Dani.
-Bueno... Me han dicho que la semana que viene se acaba el programa de radio en el que estoy. No me sorprende, porque últimamente iba de mal en peor, había muy mal rollo entre todos... Pero es que ahora... Me quedo sin trabajo...
Dani se tumbó en el sofá al lado de Anna y le apartó el pelo de la cara.
-Mira, ahora mismo voy a enviarle un correo a alguna revista, diciéndole todo lo que ha pasado. Con eso sacaré un dinero, así que puedes estar tranquila. ¿Pero sabes lo que me gustaría?
-Dani, de verdad, no tienes que hacer nada. En serio, ya buscaré algo o...
-Escucha-pidió Dani poniéndole el dedo delante de la boca-. Ayer cogí el ordenador de Nacho, porque hacía siglos que no me conectaba a internet. No sé por qué me dio por mirar la web de Cuatro, y vi promociones de un programa de humor. Está Flo. Seguro que podemos trabajar en eso.
-Dani, eres... Para todo tienes una solución-Anna empezó a sonreír. Dani la miró, sonriendo también.
-¿Cómo puedes tener una sonrisa tan preciosa?-preguntó mientras le acariciaba los labios con suavidad.
Anna le besó y se levantó del sofá.
-Venga, vámonos a la cama. Estoy muy cansada...
Se fueron a la cama y se durmieron enseguida.
Tres días después, el jueves, a las 7 y media Anna volvió a casa del trabajo. Dani tenía a Sara en brazos.
-Oye, Dani, he invitado a Romina a venir a casa hoy. Creo que tenemos que hablar todo lo que ha pasado... Romina todavía no te ha perdonado.
-Claro. Romina es súper buena tía, la quiero un montón, por eso quiero que me perdone.
-¿La quieres un montón?-preguntó Anna, fingiendo estar celosa.
-Ya sabes que a ti más, cielo...-dijo mientras la besaba.
-Venga, Dani, ayúdame a recoger un poco la casa.
-Claro, Anna. Voy...-Dani, que tenía a Sara en brazos, la dejó en la cuna y ayudó a Anna a recoger.
Después de un rato, llamaron a la puerta. Anna fue a abrir y dio dos besos a Romina sonreindo.
-Romi, cielo. Ya te hechaba de menos... ¿Hace cuánto que no nos veíamos?
-Pues...¿cinco días?-respondió Romina riendo.
-Es verdad... Es que como estoy acostumbrada a verte a diario...
-Bueno, ¿Y por qué querías que viniera?-preguntó.
-Pues... Pasa.
-Ah-Romina miró seria a Dani, que estaba sentado en el sofá, mirándola tímidamente-. Es por "eso"...-dijo señalándole.
-Romina, por favor, perdóname. Yo lo hice pensando en Anna. No quería hacerla daño...
-Sí. Muy convincente. Así que te vas y haces sufrir a Anna precisamente para no hacerla sufrir. Y vuelves cuando ella ya estaba mejor. ¿Cómo quieres que te perdone que hayas hecho tanto daño a mi mejor amiga?
-Romina, por favor, dale una oportunidad. Ya le conoces, sabes cómo es. Yo le he perdonado, ¿no puedes perdonarle tú aunque sea solo por mí?
-Anna...-Romina les miró a los dos sin palabras. Se sentó en el sofá al lado de Dani, mirándole recelosa.
-Eeeeh... Romina, ¿quieres algo de beber?-preguntó Anna.
-Sí, una Coca-Cola, por favor.
-¿Y tú, Dani?-volvió a preguntar.
-No, gracias.
Anna fue a la cocin,a y en ese momento, Romina se abalanzó sobre Dani. Le empezó a besar, mientras le agarraba con fuerza. Él trató de quitársela de encima, empujándola y moviéndose mucho, pero no quería hacerla daño, y ella tenía mucha fuerza. Cuando estaban forcejeando, Anna volvió al salón.
-Romi, no me...-se quedó en silencio mirándoles. Una mezcla de odio, rabia, desengaño y dolor la invadió por completo. Sin decir nada más salió corriendo y se encerró en el baño.
Dani consiguió quitarse de encima a Romina, y sin decir nada se acercó corriendo a la puerta del baño.
-Anna... Anna, cariño, esto... Joder, es una excusa muy pobre, pero esto no es lo que parece...
-Vete. No te quiero escuchar-gritó Anna desde el interior del baño.
Dani se volvió a sentar en el sofá.
-Joder, Romina, ¿es que estás tonta o qué te pasa? Gracias a ti Anna se cree que la he engañado... Otra vez.
-Dani, es que...
-No, Romina, no trates de excusarte. Por tu culpa la mujer de mi vida ya no confía en mí. Estarás contenta.
Dani se levantó del sofá sin dejar hablar a Romina, y se encerró en su cuarto, y escuchó música mientras lloraba.
Romina se acercó al baño y llamó a la puerta.
-Anna. Anna, soy yo. Ábreme, tengo que hablar contigo.
-¿Cómo puedes ser tan falsa?-gritó Anna, llorando.
-Anna, no te cabrees con Dani, le he besado yo.
Anna abrió la puerta de golpe. Estaba llorando, y muy enfadada.
-Ah, muchas gracias; o sea que no es que mi novio haya besado a mi mejor amiga, es que mi mejor amiga ha besado a mi novio. Me dejas mucho más tranquila, Romina-ironizó Anna, sin mirarla a los ojos.
-Anna, no lo entiendes... Dani no quería besarme, estaba intentando quitarme de encima.
-Romina, estoy hasta las narices de sus mentiras. No me mientas ahora tú-Anna la miraba cabreada.
-No, Anna. Le he besado porque no confiaba en él, y quería ver qué hacía. Pero él no me ha querido besar, he sido yo.
-¿Me estás diciendo que sólo era una prueba?-preguntó Anna, desconfiada.
-Sí, Anna. Quería saber si te quiere de verdad, si se ha arrepentido. Y te aseguro que te quiere más que a nadie. Lo siento mucho...
-Y si eso es verdad,¿por qué no me lo has dicho antes de hacerlo?-siguió desconfiando Anna.
-Es que... No sé, Anna, no lo he pensado. Lo siento, cielo. Ya sabes que te quiero mucho, y que nunca te quitaría a Dani.
-Ya, pues no lo has demostrado. ¿Dónde está Dani?
-¿No me perdonas?-preguntó Romina tímidamente.
-No lo sé, Romina. Déjame pensármelo. ¿Dónde está Dani?
-Está en tu habitación. Bueno, yo... Me voy.
Romina se fue, avergonzada. Anna fue a su habitación y encontró a Dani boca abajo, con la cabeza metida en la almohada, llorando. Sin saber bien qué decir se sentó a su lado y le puso la mano en el hombro. Él se quitó la música y se dio la vuelta.
-Anna, de verdad, ha sido Romina, yo nunca te haría eso, por favor, créeme...-Dani habló atropelladamente, desesperado por el perdón de Anna, sin dejar de llorar.
-Dani-cortó ella-. Romina me lo ha contado todo. Me ha dicho que te besó ella, que tú sólo te apartaste. No llores más, cariño. Es que... Perdón, pero era difícil creerte al verlo con mis propios ojos.
-¿Entonces me perdonas?-preguntó él, dejando de llorar.
-¿Qué tengo que perdonarte? Venga, tonto, dame un beso-pidió Anna sonriendo.
Dani la besó, triste.
-¿Qué te pasa, Dani?-preguntó Anna, acariciándole despacio.
-Anna, yo... Joder, te quiero más que a mi vida. No sé vivir sin ti. Y parece que cada vez que estoy bien contigo algo tiene que joderlo. Una vez soy yo, otra es que nos enfademos... No sé, tengo mucho miedo de que esto pase siempre. Que cada vez que consigamos ser felices, se nos joda.
Anna le abrazó, tumbándole en la cama, y le besó ávidamente.
-Dani, te quiero. Te quiero, te quiero... Y sé que no va a haber nada que me vuelva a alejar de ti. Lo nuestro no es "algo". Es TODO.
Dani abrazó a Anna, como si se abrazara a la vida, como si ella fuera su aire, su vida. Y él sentía que así era. Hicieron el amor, queriéndose mucho.
Al día siguiente, cuando Anna se despertó para ir al trabajo, Dani se levantó.
-Anna, ¿tienes a alguien con quien dejar a Sara?
-Rom...Eeeh... Sí, la puedo dejar con Paula, una amiga mía. ¿Es que pasa algo?
-No, es que hoy me apetecería ir a hablar con Flo. Tenemos mucho que decirnos, así que creo que sería mejor dejar a Sara fuera de eso.
-Vale, cariño. Te quiero.-Anna le besó antes de meterse en la ducha.
Dani abrió la puerta cuando ella estaba desnudándose y, sonriendo traviesamente, empezó a desnudarse él también.
-¿Puedo ducharme contigo, rubia mía?-preguntó pegándose a ella.
-Claro...-respondió mientras sonreía y le besaba el cuello. Paró a los pocos segundos.
-Venga, Dani, que yo tengo prisa, que si no llego tarde al trabajo.
Dani se desnudó y se metió a la ducha. Le dio la mano a Anna cuando ella entró, y se ducharon, enjabonándose mutuamente, riendo mientras el agua caliente les mojaba.
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