-Anda, ven aquí...-Dani la cogió en brazos y la abrazó. De pronto oyó una voz a sus espaldas.
-¡Sara! Oiga, ha visto...-Dani se giró. Era Anna.
-Creo que esta es Sara, ¿no?
-Ven aquí Sara.-ordenó Anna, sin quitar la vista de Dani. Cuando Sara fue hacia ella, Anna se agachó.
-Sara, cariño, no quiero que vuelvas a escaparte. Te quiero mucho, y me has dado un susto. ¿Me das un besito?
Sara dio un beso en la mejilla a Anna, sonriendo. Anna la cogió en brazos y miró a Dani en silencio.
-Es muy guapa...
-Es tu hija-recordó ella, enfadada.
-Lo siento.
Después de un tenso silencio, Anna preguntó:
-¿Quieres venirte a casa? Tenemos... Tenemos un apartamento alquilado, si quieres ven...
-No sé, ¿seguro que...?-respondió Dani indeciso.
-Ven, Dani, porfa...-pidió Sara. Dani sonrió y Anna afirmó con la cabeza, sonriendo ligeramente.
Subieron al apartamento.
-Vete a duchar y te lavo la ropa. No estás precisamente limpio...-observó Anna, mirándole de arriba a abajo. Dani, sin decir nada, se metió en el baño. Se desnudó y entonces entró Anna.
-Perdón. Dame tu ropa para lavártela.
Dani se la dio, incómodo. Se metió en la ducha. Hacía un par de días que no se duchaba. Se sentía mal, porque sentía que se aprovechaba de Anna, y no quería hacerlo.
Al salir de la ducha, sólo tenía los calzoncillos.
-¡Anna! ¿Me das mi ropa?-llamó entreabriendo la puerta.
-Está todavía lavándose... No tengo qué darte, Dani...
-Bueno... A mí no me importa si tú...
-Déjalo. Venga, que ya he hecho la cena.
-Muchas gracias, Anna.
-No hay de qué...-Anna no le miró a los ojos. Se sentó en la mesa. Dani estaba muy incómodo. Estaba en calzoncillos, comiendo con Anna después de todo lo que habían pasado, y ella le miraba con un poco de rencor.
Al acabar de cenar, Dani insistió en recoger la mesa, y luego volvió al salón.
-Espera aquí. Tengo que prepararle la cena a Sara.-la cogió en brazos, pero Dani la quiso ayudar.
-Déjamela, yo te la cuido. Si quieres la puedo dar de cenar yo.
-¿Seguro?-Anna no parecía muy convencida.
-Sí. Tú tranquila, déjamelo a mí.
Anna le dio a Sara, y se fue a preparar la cena.
Dani la miró. Sara paracía analizarle con la mirada.
-Tienes los mismos ojos que tu madre. Y eres tan guapa como ella-dijo, sonriendo.
-¿Tú conoces a mi mamá?
-Sí. Es... Era amiga mía.-Dani no sabía cómo podía explicarle a una niña de 2 años todo lo que había pasado.
Anna lo oía desde la cocina, y siguió escuchando mientras terminaba de preparar la comida.
-Se nota que eres su hija. Eres lista, y rubia, y guapa... Igualita que ella.
-Tú eres guapo también-dijo Sara sonriendo.
-Gracias...
Anna cogió el plato con la cena de Sara y lo llevó al salón.
-Déjamelo aquí para que se lo pueda dar, por favor. ¿Quieres que te lo de, Sara?
-Bueno, vale...
Dani le dio la cena, haciéndola reír. Hacía meses que no hacía un simple chiste.
Cuando acabó, Sara se durmió en sus brazos. Él la llevó con cuidado a la cama.
-Bueno, si me das la ropa, me voy y...
-No seas idiota-cortó Anna-. ¿Dónde piensas ir?
-Pues...-Dani intentó pensar, pero se rindió- Vale, no tengo donde ir. Pero no quiero molestar. Y menos a ti, Anna.
-¿Ahora te importa molestar?-preguntó Anna, rencorosa.
-Anna, lo siento... No sé cómo disculparme. Llevo todo este tiempo pensado si hice lo mejor, o debería haberme quedado... Perdón...
-¿Qué pensabas? ¿Qué has pensado todo este tiempo?
-Bueno...-Dani sabía que no tenía motivos para mentir a Anna- Si te digo la verdad, al mirar fotos nuestras, al recordar todo lo que pasamos y cómo me sentía cuando estaba contigo, pensaba que estamos hechos el uno para el otro, y que tarde o temprano volveríamos a estar juntos de un modo u otro. Pero cada día tenía menos esperanza de encontrarte. De todos modos, tenía mucho miedo, porque no sabía si tú me recibirías bien o me odiarías. ¿Crees que algún día podrás perdonarme?-preguntó Dani, mirándola a los ojos. Anna notó cómo las lágrimas empezaron a correr por sus mejillas.
-Dani, lo peor de todo este tiempo es que no he sido capaz de odiarte. Aún sabiendo que me habías dejado sola, seguía queriéndote y hechándote de menos. Pero siempre había pensado qué pasaría si volvías. No sé qué hacer ahora, Dani.
-Anna, si tú pudieras perdonarme te juro que esta vez no te decepcionaría. Te juro que si me das otra oportunidad, no la cagaré de nuevo. Te quiero, tanto como la primera vez que te vi. Con 20 años, al encontrarme contigo en una reunión de periodistas, te juro que pensé que ojalá fueras la mujer de mi vida. Y perdí la ocasión por imbécil, por hijo de puta y por salido. Anna, no sé cómo puedo compensártelo. Pero solo puedo pedirte que me des otra oportunidad para tratar de volver a hacerte feliz.-Dani al ver a Anna llorando la intentó abrazar, pero ella se apartó.
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