Anna estaba muy cansada. Romina llegó y fue corriendo a darle un beso y un abrazo.
-¡Anna, cielo, ¿estás bien?!
-Más o menos... Me duele mucho la tripa. Y estoy muy cansada. Pero mira qué preciosidad de niño.-dijo, sonriendo.
-¿Cómo les vais a llamar?-preguntó Nacho.
-A éste hemos coincidido en llamarle Daniel; no sé, le hemos visto y hemos pensado lo mismo. Pero al otro todavía no lo sabemos.-comentó Dani.
-Dani, por favor, busca al doctor y pregúntale por el otro niño.-pidió Anna. Él hizo lo que ella le pedía, y volvió al poco rato.
-Dice que está en la incubadora, en observación, pero que está bien. En un par de horas, lo traen...
Dani se sentó en el sillón, nervioso.
-Me preocupa que esté bien...-comentó.
-No pasa nada, Dani. Verás como todo sale bien.-apoyó Nacho, sonriéndole.
Nacho cogió en brazos al niño, indeciso.
-Es tan... No sé, es igual que Dani de pequeño. ¿No has visto fotos suyas de pequeño, Anna?-preguntó.
-No; pero tiene algo que me recuerda a él.
Pasaron un par de horas, algo tensos, y entonces llegó a la habitación el doctor, seguido de una enfermera con un niño en brazos.
-Enhorabuena por los dos niños. Están perfectamente ambos, ¿vale? Puede pedir el alta cuando quiera, pero sería mejor que se quedara esta noche aquí.
-Muchas gracias, doctor.-agradeció Dani, cogiendo al niño en brazos. Emocionado, se lo acercó a Anna, que lo cogió con manos temblorosas.
-Es muy pequeño, ¿no?-susurró, ensimismada.
-Bueno, su peso es un poco inferior al habitual. Pero eso no quiere decir nada. Hemos hecho todo tipo de pruebas y no hemos encontrado nada.
-Creo que éste podría llamarse... Oliver. Me gusta, ¿y a ti?
-Claro, cariño. Muchas gracias, doctor...-Anna estaba débil. De pronto, se le cerraron los ojos, soltando al niño. Dani lo cogió rápidamente, evitando que se cayera.
-¡Anna! ¿¡Anna, estás bien!?-ella no respondía. El doctor les pidió que se apartaran y se llevó la camilla con Anna, dejándoles a todos en silencio, sin saber qué decir.
A los pocos minutos, volvió la enfermera, seria.
-El doctor me ha pedido que venga a comunicarles...
-¡¿Qué?! ¡¡¿Qué le pasa?!!-gritó Dani, extremadamente nervioso.
-La... La señora Anna Simón ha...-la enfermera tartamudeaba, nerviosa- Tiene una hemorragia interna y... Está en quirófano. Todavía no se sabe qué ha provocado la hemorragia. Les avisaré si hay alguna novedad-la enfermera salió de la habitación. En ese momento Dani sintió que el mundo se le caía encima. Se dejó caer en el sillón, y se tapó la cara con las manos. Su mundo se le cayó. Ya estaba convencido de que su vida iría sobre ruedas, y le decían que Anna tenía una hemorragia. Tenía tanto miedo de que le pasara algo... Era su vida. Todo lo que quería, todo lo que pensaba, todo lo que soñaba, era ella. No había nadie más para él. Empezó a llorar, nervioso. Nacho se sentó a su lado, abrazándole.
-Joder, Nacho, tengo tanto miedo de que le pase algo...-dijo, entre lágrimas.
-No pasa nada, tío. Ya verás como se pone bien. Tienes que ser fuerte, joder. Acuérdate de que tienes 3 hijos a los que cuidar. Y los vas a cuidar con ella, ¿vale?-Nacho hablaba convencido, mirándole a los ojos. Dani le miró. Su mirada, desesperada, como si necesitara agarrarse a algo. Romina se acercó también y le dio un abrazo.
-Eeh... Chicos, ya es tarde. Iros a casa si queréis. Yo me quedo aquí con los niños y... Si me dicen algo de Anna os llamo-dijo, más tranquilo, Dani-. De verdad, no me importa.
-¿Seguro?-preguntó Nacho, inseguro.
-Que sí, Nacho, que me quedo aquí, y os llamo con lo que pase.-insistió él.
-Dani, todo va a selir bien. No te pongas nervioso, ¿vale?-dijo Romina, mirándole a los ojos.
-Gracias, chicos. Hasta luego...-Dani se quedó ensimismado. Cogió a Sara en brazos, y la abrazó, sin saber qué decir.
-Perdone... Perdone, creí que querría saber que Anna está bien-dijo el doctor. Dani abrió los ojos, desorientado.
-¿Eh? ¿Dónde está Anna?-preguntó, frotándose los ojos.
-Está en la cama. Se despertará en unos minutos. Hemos podido controlar la hemorragia, y está bien. Tendrá que venir la semana que viene a hacerse una revisión, pero creemos que ya está bien. Hay que esperar a que se despierte, pero esperamos que pueda irse mañana por la tarde.-explicó.
-Gracias, doctor...-el doctor salió de la habitación, y Dani miró su reloj. Eran las 12 y media de la noche. Mandó un mensaje a Nacho, y se acercó a ver a Anna. Sara estaba en el sofá, durmiendo, y los gemelos, también durmiendo.
Se inclinó sobre la cama, y le acarició el pelo con delicadeza. No pudo evitar que unas lágrimas cayeran de sus ojos, y rodaran por sus mejillas. Abrazó a Anna, llorando, y sintiendo que estaba solo.
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