La besó en la frente, y cogió a Sara en brazos.
-¿Qué tal estás, peque?-preguntó sonriendo, intentado estar tranquilo.
-Ese hombre me ha asustado. Me daba mucho miedo. Pero no me ha hecho nada.
-Dice que la ha cogido, la ha llevado a una habitación y la ha dejado allí-explicó Anna.
-¿Podemos irnos ya a casa?-preguntó Dani a un policía.
-Claro. Les llamarán pronto.
-Gracias.-Dani fue con Anna y Sara al coche, y llegaron a casa. Eran las 3 de la mañana, y todos tenían mucho sueño.
Durmieron hasta las 2 del mediodía. Sara se despertó varias veces llorando. Había tenido pesadillas.
Cuando Anna se despertó, Dani, que acababa de despertarse, tenía a Sara en brazos. La miraba con admiración, casi tanta como con la que miraba a Anna. Sonrió y se sentó a su lado. Se dio cuenta de que debajo suyo había un papel muy arrugado y roto.
-¿Qué es esto?-preguntó extrañada.
-Eeeemm... Bueno...-Dani la cogió, nervioso- Es una tontería, lo escribí hace mucho... Déjalo...-pidió.
-¿No puedo leerlo?-preguntó Anna. Dani la miró a los ojos. Se rindió y le tendió la nota, algo avergonzado.
-Lo escribí más o menos 1 año después de irme. Es muy empalagoso, es que lo escribí una noche que estaba borracho y no podía dormir...-intentó excusarse.
-Venga, no será para tanto-replicó Anna. La empezó a leer. Estaba muy arrugada, pero todavía se podía leer.
<<Hola, Anna.
No creo que llegue a darte esto jamás, de hecho dudo incluso que te pueda volver a ver. Pero necesito desahogarme.
Necesito escribir en algún lado que te hecho de menos. Que no sé vivir si no veo tu sonrisa cerca. Que no puedo dormir sin tener cerca el olor de tu pelo, creándome una estúpida sonrisa. Que me muero si no estoy contigo. Y ya no estás.
Por las mañanas siento una punzada de dolor al mirar a mi lado y ver que no estás. Sé que tienes un hijo. Un hijo mío. Y me odio cada vez que lo pienso. Pero es que no soportaría verte sufrir más por mí. Lo siento. No sé si hice bien, si sufres más porque no estoy de lo que sufrirías si estuviera.
Pero ya es demasiado tarde. Antes tenía la estúpida esperanza de volver a verte, de encontrarte y que tú me dijeras que me odias. Anna, yo no quiero que me quieras, porque no me lo merezco. Pero si tú pudieras verme, si pudiera disculparme y oír cómo rechazas mi perdón, podría por fin vivir sin pensar en si te estoy haciendo daño al no estar a tu lado.
Parecías tan feliz cuando estábamos juntos... Y cuando te vi las últimas 2 veces, primero en la tele, y luego en persona. Se te veía tan débil, sentía tanto sufrimiento en tu mirada... Puede que seas feliz sin mí, y ojalá hayas encontrado otro hombre que te merezca más que yo. Pero te quiero. Y eso nunca cambiará.>>
Él la miraba leer, con una extraña mezcla de felicidad y dolor.
Anna estaba con una camiseta grande como único pijama, y su pelo rubio se empezaba a humedecer con las lágrimas que salían de sus ojos azules. Limpios. Sinceros.
Ella era perfecta para él, en todos los sentidos. Anna levantó la vista, y secó sus lágrimas en la camiseta.
-Dani, ésto es precioso. No sabía que sintieras lo nuestro de una forma tan fuerte.
-Ya, me tomo lo mío muy a pecho-se excusó él
-Pues yo también. Me sentía como pones en la nota.
-Lo siento...
-Dani, tengo que decirte que en los momentos por la noche, completamente sola, te recordaba y lloraba, casi a diario. Pero en ese momento lo que más me jodía era que te seguía queriendo. Tú me habías hecho mucho daño, y yo, como la idiota que siempre he sido, te seguía queriendo. Y confiaba en que, de un día para otro, tú regresaras, con mil excusas baratas, para volver a quererme. Y gracias a Dios, aquí estás.
-Anna, yo quería moririme. Hice muchas tonterías y muchas locuras, para dejar de pensar en ti. Me odiaba, y quería despertarme a tu lado y ver que todo eso sólo había sido una jodida pesadilla, y que yo no había sido tan hijo de puta. Anna, todavía no sé cómo compensártelo.
-Ya te he dicho que me vale con que te quedes a mi lado para siempre.-respondió ella.
Pasaron unos días. Sara ya estaba más tranquila, y Anna y Dani estaban tan bien como siempre.
El miércoles siguiente, después de haber tenido que hablar de nuevo con su abogado, estaban pendientes de cuándo sería el juicio contra Miki. Anna sólo quería que Miki estuviera encerrado. Le daba igual dónde y cómo, sólo quería saber que no podía hacer daño a Sara ni a Dani.
Flo llamó a Dani, para hablar con él sobre el programa.
-Oye, Dani, ¿podéis venir el viernes a primera hora a los estudios de Cuatro para la primera reunión? Es el mismo lugar donde antes estaba Tonterías las Justas. Así conocéis un poco al resto del equipo.
-Vale, Flo, ahí estaremos. Gracias por todo.
-No hay de qué. Para eso están los amigos. ¿Cómo está Anna?
-Otra vez jodida por el gilipoyas de Miki. Ya te contaré...
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