martes, 21 de junio de 2011

Parte 23

-¿Has... Has estado con otras tías este tiempo? Bueno, han pasado 2 años y pico, lo normal sería que hubieras estado con más mujeres.
-No-negó Dani, serio-. No he dejado de pensar en ti. No he estado con otra mujer desde... Desde "esa"... Joder, si es que me arrepiento tanto... Si hubiera estado consciente, no lo habría hecho, de eso estoy seguro...
-Ya... Me parece raro. Me dejaste por haberte ido con otra, y has pasado más de 2 años sin estar con otra mujer.
-Creo que eso demuestra lo que te quiero, ¿no?-preguntó él.
-Sí... Supongo...-respondió ella, mirando a otro lado.
-¿Y tú? Si no te molesta... ¿Has estado con más tíos?-investigó Dani.
-Bueno... Me he acostado con más, pero...-Anna se sentía incómoda al decirle eso a Dani- Tú en la carta que dejaste ponías que buscara a un tío mejor que tú. Hice eso, pero no he encontrado ninguno mejor...-a Anna le daba mucha vergüenza contarle todo eso a Dani, pero sentía la necesidad de hacerlo.
Se acercaron a la orilla de un pequeño lago artificial que había cerca. Sara empezó a señalar unos patos que había en el agua, emocionada. Dani se sentó en el suelo, y Anna se sentó a su lado, con Sara en brazos. Anna apoyó la cabeza en el hombro de Dani.
-Podría acostumbrarme a todo esto...-comentó ella.
-Yo no. Esto es algo incómodo-se sinceró Dani-. Tú no te has decidido, y ahora esto es demasiado raro.
-Mira, Dani, tienes razón. Estoy convencida de que te quiero y de que quiero volver contigo, pero no estoy segura si después de todo esto vas a volver a hacerme daño, o vas a lover a largarte.
-No, Anna, te juro por mi vida que no voy a volver a hacerlo. Nunca, te lo juro...-Dani miraba a los ojos a Anna, convencido de sus palabras. Anna no sabía qué decir. Ella deseaba que todo volviera a ser como antes, pero no estaba segura de si él volvería a herirla. Pero algo dentro de ella la hizo responder inevitablemente.
-Te quiero...-Dani la miraba, sin saber si eso significaba que sí o que no. Se acercó despacio, cerrando los ojos, para besarla. Anna se acercó también. En ese momento todo volvió a ser como antes. Se querían, no se temían, estaban juntos, sin inseguridades ni rencor... Todo volvía a estar bien.
-Y yo también te quiero, rubia mía-respondió Dani sonriendo. Miró a Sara, que a su vez les miraba extrañada, y la cogió en brazos-. ¿Sabes, Sara? Creo que voy a vivir con vosotras un tiempo. ¿Te gusta la idea?
-Sí. Me caes bien...-afirmó, sonriendo como siempre. Anna empezó a reírse, y Dani apuntó:
-Tienes la sonrisa más bonita que he visto, Anna. Y tú también tienes una sonrisa muy bonita, Sara.
-Mamá, tengo hambre. Y frío...-se quejó Sara.
-Tienes razón, cariño. Se ha hecho tarde. ¿Volvemos a casa?-preguntó, mirando a Dani.
-Claro-él se levantó con Sara, y ayudó a Anna a levantarse. Volvieron a casa y comieron. Sara se durmió enseguida, y Anna la llevó a la cuna que tenía en el salón, y se fue a la habitación, cogiendo de la mano a Dani.
Le tumbó en la cama, besándole con vehemencia.
-Dios, cómo te he hechado de menos...-dijo, besándole otra vez. Dani la estrechó entre sus brazos, desnudándola despacio.
-Y yo, Anna, yo sí que te he hechado de menos...-respondió, cuando empezaron a hacer el amor.

-Dani... Dani, cielo, date prisa, que nos vamos...-dijo Anna, empujando a Dani con cariño.
-Hostia... Qué sueño...-Dani casi no había dormido. Estaba embargado por la felicidad, y había pasado la noche disfrutándolo- Voy, voy.
Dani se levantó torpemente y se vistió. Salió de la habitación y vio a Anna dando de desayunar a Sara.
-Qué suerte que tengamos una hija tan buena, ¿no?-comentó- Yo de pequeño me portaba fatal... Habrá salido a ti.
-Anda, tonto, desayuna..-dijo Anna, sonriendo. Después de desayunar, recogieron todo y lo llevaron al coche.
-¿Conduces tú?-preguntó Anna.
-Mmmm... Mejor no. Hace demasiado que no conduzco...
Subieron al coche y Dani abrochó el cinturón a Sara. Ella, al rato de salir, se durmió.
-Siempre se duerme en los viajes. Es un cielo.-comentó Anna.
-Joder, me siento fatal por haberme perdido tantas cosas. Lo siento, Anna.
-Ya me lo has dicho suficientes veces, Dani.
-Ya, pero...
-Pero nada-zanjó Anna-. Yo te he dicho que no he sido capaz de enfadarme contigo, así que no tengo que perdonarte.
-Oye, Anna. ¿Puedo preguntarte...?
-Sí-respondió Anna enseguida.
-¿Qué te dijo tu familia? Del embarazo, de que salieras en la tele, de mi...
-Bueno... Mi hermana me dijo que eras un cabrón, y que yo me merecía más que tú. Mi madre... Mi madre me puso de puta para arriba. Pero no me importa. Mi madre siempre ha sido ultra católica, y en el momento en el que me salga un poco de lo que ella piensa, me insulta y todo eso. Mi padre me dijo que como se te ocurriese volver algún día, "te iba a meter de hostias". Pero tú no te preocupes. Ellos se cabrean mucho, pero luego se les pasa enseguida. ¿Y qué te han dicho a ti?
-Pues... No voy a mi casa desde hace mucho. La verdad es que he perdido el contacto con todos mis amigos, y con mi familia. Creo que se me rompió el móvil, porque se me mojó... Pero como no quería hablar con nadie, me dio igual.
-Debió de ser un poco duro, ¿no?-comentó Anna.
-¿Este tiempo?-Anna afirmó con la cabeza- Sí. Sin amigos, sin ti, sin familia... Fue muy duro no tener nadie en quien apoyarse, pero tampoco quería apoyarme en nadie. Tuve mucho tiempo, y me rallaba todo el rato pensando en ti, en Sara, en qué haríais, en cómo estaríais... Fue muy duro.-aceptó.

No hay comentarios:

Publicar un comentario