-¿No has hablado con tu familia en todos estos años?-Dani negó con la cabeza-¿Ni con tus amigos?-Dani volvió a negar.
-No sé qué voy a hacer... Tengo que empezar todo de nuevo. Volver a hablar con todos, buscar trabajo... Va a ser complicado.-aceptó.
-¿Qué te parece si pasado mañana vamos a casa de tus padres, para que les cuentes todo?-sugirió Anna.
-Bueno... No sé, tú tienes trabajo y... No estoy preparado...-Dani no tenía ganas de hablar con ellos para contarles lo que había hecho.
-Hoy es miércoles, y los fines de semana no trabajo. Así que pasado mañana podemos ir. Y creo que deberías decirle a tus padres que tienen una nieta de 2 años y que, básicamente, sigues vivo. Estarán preocupados por ti, cariño.
-Vale, vale... Déjame tu móvil para enviarle un mensaje a mi hermano para que avise a mi madre de que voy a ir el fin de semana.
Cuando llegaron a Madrid, Anna cogió a Sara, y Dani insistió en llevar él solo las maletas. Subieron a la casa de Anna.
-Vaya... Tu casa ha cambiado un poco. Creo que antes no tenías juguetes por ahí tirados, ¿no?-preguntó Dani, riendo.
-Oye, Dani, ve a esa habitación-indicó Anna. Era la habitación de Sara, pero tenía algunas cajas de cartón apiladas en un rincón-. En esa caja están tus cosas. No tenía fuerzas para tirarlas, pero tampoco podía tenerlas siempre a la vista. Ah, bueno, menos tu iPod... Lo siento, pero en un momento de rabia... lo rompí.-admitió Anna.
-Bah, tranquila. Eso es sólo dinero. Se puede comprar otro. Yo soy feliz con estar contigo-dijo, besándola.
Dani sacó sus cosas de las cajas, y las puso en el armario de Anna.
-¿Seguro que quieres que vuelva? De verdad, puedo irme y...-Dani todavía no estaba segura de si Anna le quería en su casa.
-Dani... Ya te he dicho que te quiero. Así que quiero que vuelvas.
-Bueno... Gracias. Voy a ducharme-dijo Dani, exhibiendo su encantadora sonrisa.
Al salir de la ducha Anna había hecho la cena.
-Ven, Dani, vamos a cenar. He preparado una pizza y patatas fritas.
-Perfecto-respondió Dani sonriendo.
Se sentaron a cenar y Dani miró a Sara.
-Lleva todo el día durmiendo.-comentó Dani.
-Tienes razón...-Anna se acercó y le puso la mano en la frente- Joder, Dani, está ardiendo de fiebre. Voy a llevarla al hospital y...-Anna se puso muy nerviosa.
-Eh, tranquila, Anna-dijo Dani cogiéndola de los hombros-. Voy a vestirme y la llevo en un minuto. Tú acuéstate. Mañana trabajas. Déjame tu móvil, y si quieres algo, llámame.
-Pero...-Anna se rindió y sacó una tarjeta de su bolso- De acuerdo. Toma su tarjeta del médico. Te llamo en una media hora para saber qué tal.
Dani se vistió rápidamente y cogió a Sara en brazos. Fue en el coche de Anna hasta el hospital, y pasó muy nervioso.
-Buenas noches. Eehh... Mi hija lleva todo el día durmiendo, y tiene fiebre...-dijo Dani, nervioso. Le entregó la tarjeta a la recepcionista y ella le tranquilizó.
-Bueno, siéntese ahí, avisaré a un médico de urgencia. Usted trate de despertarla.
-Muchas gracias-Dani se sentó nervioso e intentó despertar a Sara, pero ella no respondía. Tenía lágrimas en los ojos, pero luchaba por no llorar. Después de cinco minutos que se hicieron interminables, un médico se acercó a Dani.
-¿Ella es Sara Martínez?-preguntó.
-Sí, sí... Por favor, está ardiendo de fiebre, y no consigo despertarla.... Joder...-Dani estaba muy nervioso, casi temblando.
-Tranquilo. Ven conmigo, le voy a hacer unas pruebas, en unos minutos estará bien, ya verás-dijo el médico, muy convencido. Dani le siguió, y después de un rato llevaron a Sara a una habitación, la tumbaron en una camilla y le pusieron una mascarilla.
-¿Qué le pasa?-preguntó Dani a la enfermera.
-Creo que tiene gripe. Pero a los niños les ataca con más fuerza que a los adultos. No se preocupe, podrán volver a casa esta misma noche.
-Gracias...-Dani se acercó a la camilla, y miró a Sara, preocupado. De pronto empezó a sonar el móvil de Anna, que tenía guardado en el bolsillo.
-¿Diga?
-Hola Dani, soy yo-respondió Anna, todavía muy nerviosa-. No puedo dormirme, ¿cómo está Sara?-preguntó impaciente.
-Tranquila. Está bien, sólo tiene gripe. Le han puesto suero y oxígeno, pero me han dicho que esta misma noche me podré ir. Tú duérmete, que yo cuidaré de ella. Tendré cuidado de no despertarte cuando vuelva, ¿vale?-dijo él, tranquilizándola.
-Vale, vale... Pero vuelve pronto. Y dale un besito a Sara de mi parte.
-Sí, sí. Hasta luego.-respondió Dani, con una sonrisa. Anna siempre conseguía arrancarle una sonrisa.
Después de una hora, el doctor fue a la habitación. Atendió a un par de niños que había en la misma habitación, y luego se acercó a Dani.
-Buenas noches. Siento haberle hecho esperar tanto.
El amor lo puede todo :) Se nota que Dani está muy arrepentido
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