-Buenas noches. Me ha dicho la enfermera que tenía gripe o algo así, y que me podía ir esta misma noche.
-Sí, tiene una gripe normal, pero como es tan pequeña, la ha afectado más de lo que habría afectado a un adulto. Bueno, ahora le haré una receta con los antibióticos que tiene que comprar, pero ya pueden irse.-el médico sacó una hoja de recetas y apuntó los medicamentos. Después indicó a Dani dónde había una farmacia 24 horas a unas manzanas.
-Muchas gracias, doctor.
-No hay de qué. Adiós.-dijo, llendo hacia otra habitación. Una enfermera quitó las mascarillas y agujas a Sara, y Dani la cogió en brazos. Ella se despertó poco a poco.
-Eey, Sara-llamó Dani, contento-. ¿Estás bien, peque?
-S...Sí... Me duele la cabeza. Y la tripa...-Sara empezó a llorar, y Dani la abrazó con instinto paternal. Fue a la farmacia, y volvió a sacarla del coche.
-Tranquila, Sara, ya nos vamos a casa, ¿vale?-Sara se durmió en sus brazos y él pasó a la framacia. Después de comprar las medicinas volvió al coche y fue a casa. Entró en la habitación de Anna sin hacer ruido. Sara seguía durmiendo, y la metió en su cuna, y él se tumbó al lado de Anna despacio.
-¿Dani? ¿Cómo está Sara?-preguntó medio dormida.
-Dormida...-respondió Dani. Se durmieron enseguida, abrazados.
Al día siguiente Anna se despertó con el aburrido pitido del despertador. Dani se despertó un poco.
-¿Te vas al trabajo?-preguntó.
-Sí. Me llevo a Sara, la llevo con Romina.
-Déjamela a mi, Anna. Además, le tengo que dar sus medicinas.
-No sé, Dani, yo...-Anna no estaba segura. Llevaba mucho tiempo dejando a Sara con Romina, y se le hacía raro el no hacerlo.
-Venga, Anna. No te hagas de rogar. Y vete a desayunar y eso, que vas a llegar tarde.-dijo Dani sonriendo.
Anna se fue al trabajo, y Dani, después de un rato se levantó. Era muy pronto, pero no podía dormirse.
Dio de desayunar a Sara y le dio las medicinas. Ella estaba un poco decaída.
-¿Qué te pasa, peque?-preguntó Dani.
-Me duele la cabeza y la tripa...-respondió ella- ¿Dónde está mamá?
-Está trabajando, cielo.
Dani pasó el día con Sara; ella estaba todavía enferma, pero se lo pasó bien jugando con Dani. Cuando llegó Anna les vio jugando juntos y corrió a abrazar a Sara.
-Sara, cariño, ¿cómo estás? ¿Sigues malita?-preguntó.
-Sí, mami. Pero estoy mejor. He estado jugando con Dani.
-¿Qué tal, cariño?-preguntó mirando a Dani.
-Bien. ¿Y tú, qué tal el trabajo?-preguntó él.
-Muy bien, me divierto mucho. Bueno, venga, vámonos a comer.
Después de comer se sentaron en el sofá. Sara se quedó dormida en brazos de Dani.
-Te ha empezado a querer en poco tiempo, ¿eh?-sonrió Anna.
-Soy muy "querible", ¿no?-respondió él, riendo.
Anna se acercó a Dani y le acarició la mejilla, mirándole a los ojos con cariño.
-Te he hechado mucho de menos.
-Joder, yo sí que te he hechado de menos... Me siento fatal, me he perdido tantas cosas...-Dani seguía enfadado consigo mismo.
-¿Qué te has perdido?-indagó Anna.
-Me he perdido el nacimiento de Anna, me he perdido su primera palabra, sus primeros pasos, su primer día en el cole, nuestro primer aniversario... Son tantas cosas...
-La primera palabra de Sara fue mamá. A los dos días dijo: "mami, tengo hambre". Empezó a andar hace un par de meses, y todavía no ha ido al cole, la voy a llevar en septiembre. En nuestro primer aniversario... Para no olvidarme me había puesto un recordatorio en el móvil, y... lo pasé fatal. Espero que el próximo sea bueno.
-Te lo prometo. Aunque sea muy empalagoso, te digo que sin ti mi vida no tiene sentido. No sé vivir sin ti...-dijo él, sonriendo. Anna le abrazó, con cuidado de no despertar a Sara, y se puso a ver la televisión.
-...Y les informamos de una noticia de última hora, según nuestras fuentes Miki Rodríguez está en trámites para salir de prisión. Al parecer, debido a la reducción de condena por buen comportamiento, en unos días podrá estar en libertad...
Anna agarró a a Dani por el brazo, asustada.
-Dani... ¿Lo... Lo has... Lo has oído?-preguntó tartamudeando.
-Sí... Tranquila, Anna, estoy contigo. No te va a hacer nada. ¿Confías en mí?-preguntó, mirándola a los ojos, serio y confiado.
-Claro que sí, Dani.-respondió ella automáticamente.
-Pues ya está. Yo te voy a defender, y antes de que te toque un solo pelo, le mato. Además, Anna, este finde nos vamos a casa de mis padres, así que no tienes nada de lo que preocuparte...-intentó tranquilizarla Dani.
-¡¿Que no tengo nada de qué preocuparme?! ¿El tío que me violó está a punto de volver a la calle y no tengo que preocuparme?-Anna estaba muy nerviosa, y no pudo evitar empezar a llorar.
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