-Dani, necesito pensarlo. Ha pasado mucho tiempo, y tú me has hecho mucho daño. Mi hija, nuestra hija, tiene más de 2 años, y ha crecido sin un padre. Dani, tengo que pensar. Necesito tiempo, ¿vale?
-Es lo mínimo que te puedo dar, rubia mía.
-No me llames así. Porque me recuerdas a cuando estábamos juntos. Y eso no está bien. Quiero tiempo, y si me llamas "rubia mía", no voy a poder decirte que no...
Dani abrazó a Anna con fuerza. Ella trató de librarse del abrazo, pero él siguió abrazándola.
Anna le miró a los ojos, indecisa. Dani se acercó a besarla, pero ella se retiró, cerrando los ojos.
-Dani, joder, te he dicho que necesito tiempo... Ya es suficientemente difícil, ¿no?
Dani se separó, bajando la vista.
-Vale, vale... Lo siento. Oye, ¿qué hora es?-preguntó para rebajar la tensión.
-Las doce y media. ¿Nos vamos ya a la cama?
-Pero... ¿y yo?-preguntó Dani.
-Vente conmigo a la cama. Es grande.
-Eres tú la que dices que no te lo ponga difícil, Anna.
-Ya, bueno, pero no hay más habitaciones.
-Puedo dormir en el sofá si quieres, Anna-se ofreció él.
-No, déjalo. Venga.
-Oye, es un poco raro, ¿no? Tú y yo ayer no nos habíamos visto desde hacía dos años y pico. Y ahora estoy contigo, en calzoncillos, y vamos a dormir juntos...
-No te lo cuestiones, Dani.
Se fueron a la habitación sin hacer ruido para no despertar a Sara.
-Hasta mañana, cielo-susurró Dani.
-Hasta mañana...-dijo Anna, ausente.
Anna casi no durmió en toda la noche, porque estuvo pensando en Dani y en la decisión que tomaría. Se despertó varias veces por la noche al oir llorar a Sara, pero Dani también se levantó.
-Oye, si quieres, mientras estés aquí, por las noches puedo levantarme yo cuando Sara llore...-se ofreció Anna cuando se despertaron por la mañana.
-No, Anna... Si es mi hija, joder...
-Ya, pues no parecías pensar eso antes, ¿no?
-Anna, por favor, no me hagas esto. Me siento fatal, quiero morirme cada vez que pienso en el daño que te he hecho, y sé que tienes derecho a estar enfadada, o a guardarme rencor, pero por favor, no me recuerdes lo hijo de puta que he sido.
-Lo primero-respondió Anna-. Siento ser así, pero sabes que me has hecho daño y es mi forma de decírtelo. Y lo segundo, mientras estés delante de Sara intenta no decir tacos. Ya te habrás dado cuenta de que es muy lista, así que no quiero que aprenda de ti lo malo...-Anna le miraba. Le quería muchísimo, pero en el fondo de su mirada había un poco
de rencor. Dani le quitó el pelo de la cara con delicadeza.
-Anna, coño, tú eres lo más importante que me ha pasado nunca. Te quiero desde el primer momento que te vi, y te sigo queriendo. Te voy a querer SIEMPRE. Y estando contigo o sin ti, te voy a querer, ¿vale? Solo quiero que te quede claro, cielo.
-Vale, Dani... ¿Puedes vestir a Sara, por favor?
-Claro. Tú ponte guapa, yo me encargo de ella.
Dani vistió a Sara y se peinó un poco. Después de unos minutos Anna salió de la habitación. Se había puesto unos vaqueros grises apretados, una chaqueta de Lady Gaga, unos tacones negros y un pañuelo azul. Se había maquillado y peinado mucho.
-¿Qué... Qué tal estoy?-preguntó indecisa. Dani se quedó sin palabras.
-Eeeh... Estás...-Dani no sabía cómo expresarlo- Perfecta como siempre.-consiguió decir.
-Gracias... ¿Te gusta, Sara?-preguntó Anna sonriendo.
-Sí, mamá. Estás muy guapa.-Sara fue hacia Anna, y la abrazó. Anna la cogió en brazos.
-¿Quieres dar un paseo, Sara?
-Sí-respondió ella, sonriendo. Dani se alegró de ver a las dos contentas.
Salieron a la calle. Hacía un poco de frío, pero ya no llovía. Sara iba en su carrito, y Dani iba al lado de Anna, sin tocarla, incómodo.
Andaron un rato y Dani preguntó:
-Anna, ¿vivís aquí ahora?
-No-negó ella-. Estoy de vacaciones. Mañana vuelvo a casa. Trabajo en un programa de radio, y tenía 4 días de vacaciones, así que alquilé este pisito para pasar unos días tranquila, con Sara... Aunque parece que tranquila precisamente no he estado. Sigo viviendo en Madrid. Ni siquiera he cambiado de casa.
-¿Puedo hacerte una pregunta personal, Dani?-preguntó unos segundos después Anna.
-Lo que quieras-replicó Dani.
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