-Dani, soy tu madre, no me vas a mentir. Ya sabes que no me gusta que te descontroles si bebes.
-Ya lo sé, mamá... Bueno, cojo un par de cosas y me voy, que le prometí a Anna que volvería después de comer-en realidad Dani seguía ensimismado en sus pensamientos, pero necesitaba salir de allí.
Fue a su habitación, cogió algunas cosas y se despidió de su madre.
-Adiós, mamá. No creo que vuelva muy pronto. Pero no te preocupes, que ya sabes que estoy bien.
-Bueno, cariño, que tengas buen viaje, y vuelve cuando quieras.
Dani dio dos besos a sus padres y se montó en el coche. Decidió volver por el camino más largo, para retrasar lo máximo posible el momento de ver a Anna. Mientras volvía a casa, un viaje que se alargó 6 horas, porque había mucho tráfico, pensó todo detenidamente. Con una decisión tomada, llegó a su casa alrededor de las 10 de la noche. En realidad no había pensado mucho qué hacer. Tan solo había decidido, sin tomar en consideración las consecuencias.
Abrió la puerta sin hacer ruido, con miedo. Estaba casi temblando, todo lo que había decidido hacer se estaba esfumando de su mente. Fue hasta el salón y vio a Anna tumbada en el sofá, durmiendo abrazada a un cojín. Sin hacer ruido pasó a la habitación y metió en una maleta parte de sus cosas.
Cogió una hoja de papel y empezó a escribir. Al acabar la leyó, sin poder evitar ponerse a llorar. Dejó la nota en el salón, junto a su iPod, y se acercó a Anna, que seguía profundamente dormida.
Sin poder dejar de llorar, le dio un suave beso en la frente con cuidado de no despertarla. Se secó las lágrimas, cogió sus cosas y se fue. Ese día pasó la noche en casa de un amigo.
Anna se despertó tarde. Eran las 12 de la mañana. Al verse en el sofá sola, sintió que algo no iba bien.
-¿Dani?-llamó, aún somnolienta. Se levantó y le buscó por la casa. Al no verle supuso que se habría quedado en casa de sus padres a dormir, y que volvería ese día más tarde. Desayunó tranquilamente, y solo cuando volvió al salón, vio la nota de Dani. Asustada, la cogió y la leyó rápidamente.
<<Hola, Anna.
Quiero que sepas que te sigo queriendo un montón, pero me tengo que ir . No soy bueno para ti.
Pensarás que soy un mentiroso, que si te quisiera me quedaría contigo. Pero es que si me quedo te voy a hacer daño. Y es lo único que no quiero. Porque aunque no estemos juntos, quiero que sepas que tú siempre serás "mi rubia". La rubia a la que tanto quiero. Pero me tengo que ir, solamente para no hacerte daño. Si me llegaras a conocer te darías cuenta de que lo único que se me da bien es hacer sufrir y hacer llorar. Espero que la vida te vaya mejor sin mí. Tú te mereces algo mejor que yo, así que rehaz tu vida, y, por favor, olvídate de mí. No quiero que sufras por mí. Es por eso por lo que me voy. Lo siento, cielo. Te quiero,
Dani.>>
Anna se desplomó al terminar de leer, acabando sentada en el suelo. Estaba completamente destrozada. No sabía qué hacer. Llamó a Romina, y, con un hilo de voz, pidió:
-Romi... ven, Dani...No está...
Colgó, sin esperar respuesta. Romina, preocupada por su amiga, fue corriendo a su casa. Anna abrió, todavía en shock.
-Anna, cielo, ¿qué pasa? Me has llamado, y no te he entendido nada.
-Dani... No está...-Anna tenía la mirada perdida. Le tendió la nota a Romina, que la leyó muy sorprendida.
Anna se sentó en el sofá, en silencio. Romina la abrazó.
-Anna, cielo, verás como todo esto es... algo pasajero, seguro que Dani ha tenido un mal día o... Yo qué sé...
Anna rompió a llorar de pronto.
-Romina, tenía que hablar con él.
-¿Qué? ¿Qué pasa?-se interesó ella.
-Estoy embarazada, de 2 meses y medio. Me enteré anteayer, y quería darle una sorpresa-dijo entre lágrimas-. Y se ha ido... Romina, ¿qué coño le habrá pasado? ¿Dónde estará, joder?-Anna no podía dejar de llorar. Romina estaba también sorprendida, y no sabía cómo consolar a Anna. Al final se quedó con ella todo el día, le hizo la comida y la convenció de que Dani volvería.
Dani estaba en un hotel de carretera. No era el mejor trabajo que podría encontrar, pero él no quería el mejor trabajo. Solo quería ganar el dinero suficiente para vivir, porque sin Anna, no tenía sentido nada. No utilizaba el ordenador, no escuchaba música. Todos sus conocidos le llamaban al móvil, que estaba cansado de ignorar.
Al parecer todos le buscaban. Anna había dado la nota a la policía y le buscaban por todos lados. Habían pasado 1 mes y medio desde que se había ido, y había cambiado un poco. Lo suficiente como para que la gente no le reconociera. Cuando le pagaban, enviaba parte del dinero a Anna. Sabía que era poco, y que a ella no le habría falta, pero se sentía mal si no lo hacía.
Esa noche había decidido poner la tele porque una noche de miércoles nadie va a un hotel en medio de la nada. Anunciaron que iba a comenzar el programa del corazón que Dani tanto había criticado, Sálvame Deluxe. Quiso cambiar, pero vio la cara de Anna y se detuvo.
<<...Y ahora una mujer que ha sufrido mucho, aún viviendo en el mundo del humor. Un aplauso para Anna Simón.>>
Anna pasó al plató. Estaba algo asustada y muy nerviosa. Se sentó, mirando a su alrededor.
-Buenas noches, Anna.
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