martes, 21 de junio de 2011

Parte 2

-No-Anna agarró el móvil con fuerza, sintiendo que su mentira se desmoronaba.
-¿Ves? Es el imbécil ese.
-¿Qué sabes tú de él?-Anna no pudo evitar defenderle.
-Sé que está todo el puto programa tirándote los trastos. Y tienes novio, creo recordar.
-Si quieres le escupo cuando me diga que estoy guapa-se defendió Anna, enfadada.
-No, pero al menos no sonrías como una tonta. Se te nota desde lejos que te gusta que te lo diga.
-Mira, Miki, estás paranoico. Voy a hacer como si esto no hubiera pasado y me voy a ir a dormir.
-¿Como si esto no hubiera pasado? ¿Así solucionas tus problemas?-Miki empezó a levantar la voz, algo enfadado.
-Si no hiciera como si no hubiera pasado estaría toda la noche pensando en por qué me controlas y cuestionas mi fidelidad, y puede que si no hiciera como si no hubiera pasado mañana te dijera que no quiero estar con alguien que analice cada paso que doy, cada palabra que digo o cada persona a la que hablo.-Anna estaba muy enfadada, y casi gritando y con lágrimas en los ojos se fue a su habitación. Se tumbó en la cama, con el móvil aún en la mano, y trató de evitar las lágrimas que corrieron por su rostro en silencio. Se quedó dormida sin darse cuenta.
Dani, por su parte, después de hablar con Anna se quedó unos minutos en la playa, y luego se levantó, se fue a buscar a Quequé y el resto de amigos. Estaban a punto de coger el coche para volver a Madrid. Todos debían estar para trabajar al día siguiente. Dani llegó a su casa de madrugada, y se durmió al momento de tumbarse en la cama.

Al día siguiente Dani se despertó al oir el despertador. Un extraño sentimiento inundaba todo su cuerpo. Sentía que algo había cambiado, que ese día sería importante.
Llegó a los estudios con una sonrisa, aunque algo cansado.
-Buenos días, Dani-saludó Flo al verle.
-Hola, Flo, ¿qué tal el finde?
-Bien, en casita con la familia-comentó Flo-. Y tú de actuaciones, ¿no? Si ya te tengo dicho que no actúes los domingos por la noche que luego los lunes estás hecho polvo-regañó Flo, riendo.
Dani fue a su camerino, dejó sus cosas y empezó a leerse el guión. Anna llegó cuando él estaba concentrado leyendo.
-Hola-dijo tímidamente. Él la miró, con una sonrisa. Cada día la veía más guapa; notaba un brillo en sus ojos y cómo se le iluminaba la cara cuando sonreía.
-Ho...Hola. ¿Qué tal el finde?-consiguió preguntar.
-No muy bien-aceptó Anna, sentándose al lado de Dani. Él, gratamente sorprendido porque ella se hubiera sincerado, preguntó:
-¿Algo relacionado con Miki?
-Sí...
-¿Quieres contármelo? A veces te sientes mejor al compartirlo.-comentó sonriendo.
-De acuerdo. Cuando te colgué fue porque había llegado Miki. Él me dijo de malas maneras que si hablaba contigo, que estabas siempre en el programa tirándome los trastos. Yo... No sé por qué, le dije que estaba hablando con una amiga. Él se paranoió, y me cabreé y me fui a dormir. Él se fue a su casa, supongo, y no le he visto todavía. Pero la verdad es que tampoco tengo ganas de hacerlo.
-No te preocupes. Sabes que puedes contar conmigo. Si necesitas cualquier cosa... Aquí estoy-se ofreció Dani, muy sinceramente.
-Dani, eres un cielo. ¿Puedo darte un abrazo?-Dani se extrañó.
-Claro-mientras Anna le abrazaba en busca de protección, añadió-. Y lo siento. Por mi culpa te has peleado con Miki. Me siento mal. Perdóname.
-Dani, no es culpa tuya. Lo primero, te llamé yo, y lo segundo, aunque hubiera estado hablando con otra persona, él se habría puesto igual. Soy yo la que te tiene que pedir perdón, por venir aquí de buena mañana rallándote con mis movidas y diciéndote que me des un abrazo.
-Rubia mía, eres mi amiga, no pasa nada-Dani trató de esconder sus sentimientos, dando otro abrazo a Anna.

Después del programa Dani fue al camerino de Anna. Llamó a la puerta con timidez, y pasó después de oirla dándole permiso para pasar.
-Hola Anna. Has estado muy bien. En el programa-Dani sentía que cuando estaba con Anna no podía ni hablar, las palabras se le juntaban en un conjunto de letras sin sentido.
-Gracias, tú también has estado bien-Anna se sentó en el sofá, esperando que Dani, que se sentó con ella, hablara.
-Bueno, Anna, quería decirte que... Bueno, ya que estás un poco mal por lo de Miki... ¿Quieres... Quieres venirte a tomar algo conmigo?
-Vale-aceptó ella sonriente. Dani fue a su camerino, se cambió de ropa y se fue con Anna a un bar que había cerca de los estudios. Se sentía bien consigo mismo por haber dado ese pequeño paso.
Se sentaron y tomaron una cerveza, comentado anécdotas entre risas. Dani admiraba la forma en la que los ojos de Anna brillaban, y la forma en la que su sonrisa la hacía todavía más guapa. Después de una media hora, Anna se despidió:
-Bueno, Dani, me voy a ir ya. Tengo que hablar con "alguien"... Joder, no tengo ganas de verle-aceptó.
-Puedes quedarte más tiempo. No hay prisa.-comentó Dani.
-No, Dani. No quiero estropearlo todavía más. Muchas gracias. Eres el mejor amigo que he tenido.

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