martes, 21 de junio de 2011

Parte 12

-Nada, Romi, solo me secuestró. Pero ya sabes que yo soy más lista, y pude con él-dijo riendo. Anna le contó todo lo que había pasado.
-Y ahora-continuó, después de contar todo atropelladamente-, no sé qué hacer con Dani. Porque le quiero un montón, y estoy enamorándome de él, pero no sé si estar con él será lo mejor.
-Anna, ¿sabes lo que dijo cuando se despertó en el hospital?
-No...
-Lo primero que dijo fue que quería verte, y cuando le pregunté que quién eras dijo que no sabía cómo te había conocido, pero que sabía que eres muy guapa y que te quiere muchísimo. Un tío que te recuerda después de caerse por las escaleras, te quiere.
-Romi, me siento fatal. Eres mi mejor amiga, y últimamente no te cuento nada...
-Pues ahora tienes tiempo.
Anna pasó la tarde hablando con Romina, le contó que se había acostado con Dani, le contó que cuando ella empezó a salir con Dani, ella empezó a sentir algo por él, le contó todo lo de Miki y lo que había hablado con Miki.

Al día siguiente Anna se despertó a las nueve de la mañana. Casi no había dormido, y llamó a Dani.
-¿Digame?-respondió él.
-¡Me!-bromeó Anna.
-Ey, rubia, ¿qué tal?
-Bien, ¿te he despertado?-preguntó Anna.
-Qué va, llevo despierto veinte minutos. Casi no he podido dormir.
-Yo tampoco. Oye, ¿quieres quedar para dar una vuelta conmigo?
-Ya sabes que sí-respondió él sin poder dejar de sonreír.
-Vale, pues... ¿Dónde quedamos?
-Voy a tu casa en un rato, si quieres.
-Sí, te espero-respondió ella.
Dani se fue a casa de Anna. Dieron una vuelta y decidieron ir a un Burger. Comieron juntos, riendo. Cuando acabaron Dani preguntó:
-¿Quieres que vayamos a mi casa?
-Bueno... Vale...-respondió ella, indecisa.
Subieron a casa de Dani, y se sentaron en el sofá. Anna estaba un poco incómoda. Estaba casi decidida a decir que sí a Dani, pero no podía evitar sentir una extraña culpabilidad.
-Oye, Dani, creo que... Bueno, no estoy segura de si quiero ser tu novia. No es que no te quiera, es... Es complicado.
-¿Por qué tienes que etiquetar todo? Yo te quiero y tú me quieres, ¿qué es lo complicado? No hace falta dar el paso de llamarnos "novios" si no quieres. Pero me parece estúpido. Es una simple etiqueta. Yo no soy como Miki. Yo no quiero que seas "mía". Solo quiero estar contigo, besarte, decirte que te quiero, acariciarte, hacer el amor contigo, hacerte el desayuno cada mañana, verte sonreir, oirte decirme "te quiero"... Y no creo que eso tenga que estar acompañado de "ser novios". Anna, somos adultos, solteros, nos queremos. ¿Cuál es el puto problema?-Dani no pudo evitar empezar a llorar- Yo te quiero, y no soy nadie para obligarte a elegir. No mando sobre ti, y no quiero hacerlo. El tal Miki parecía querer hacerlo, pero no va a volver a hacerte daño si no te alejas de mí. Te lo prometo.
Anna no sabía qué decir. También estaba llorando, confusa. No sabía qué decir. Se dio cuenta de que si no estaba segura de estar con Dani era por Miki. Aún tenía en mente sus palabras, su <<es mía>>.
-Dani, abrázame. Por favor-Anna no podía dejar de llorar, y necesitaba abrazarle.
Se quedaron unos minutos así, hasta que Dani se empezó a separar.
-¡No te vayas Dani! Por favor. Mira, ¿sabes qué? A la mierda todo. A la mierda Miki, a la mierda "está bien y está mal". Yo te quiero, estoy segura de eso. Y no tengo que pedir premiso a nadie para estar contigo.
Anna se acercó lentamente para besarle, pero en ese momento empezó a sonar su móvil.
-Mierda. Espera, voy a cogerlo-dijo ella-. ¿Sí? Sí, soy yo. Ah... Vale, vale. ¿A qué hora? Sí, sí puedo... Gracias, adiós.
-¿Quién era, Anna?-preguntó Dani cuando colgó.
-Era un policía. Dice que si puedo ir hoy a las cinco más o menos a la comisaría para declarar todo lo que pasó con Miki. Ah, y creo que estaría bien que tú también vinieras.
-Lo que tú quieras, rubia mía.
-¿Por dónde íbamos?-preguntó Anna sonriendo, mientras besaba a Dani. Después de un rato besándose Dani empezaró a desnudarla, pero Anna paró a Dani.
-No quiero "eso" de momento. No es por ti, son movidas mías...
-Vale, no pasa nada, cielo.
-¿Cielo? Me gusta...-dijo, sonriendo ligeramente. Siguieron besándose, y después de un rato, se levantaron; eran casi las cuatro y media, y la comisaría quedaba un poco lejos. Se vistieron y fueron allí. Anna estaba bastante nerviosa. No dejaba de morderse las uñas. No podía dejar de pensar que Miki estaría allí. Dani se dio cuenta, y trató de tranquilizarla.
-Anna, cariño, no estés nerviosa. Yo puedo estar contigo si quieres. No pasa nada, de verdad...
Anna pareció un poco más tranquila. Al bajar del coche se agarró a Dani. Entraron en la comisaría. Después de un rato un policía les atendió.
-Buenas tardes, es usted Anna Simón, ¿no?
-Sí, buenas tardes. ¿He hablado contigo antes, verdad?

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