Anna empezó a tener hambre. Eran las 4. Buscó un pequeño restaurante cercano, y comió rápido, sin ganas.
Vagó triste por la ciudad, recordando cuando había paseado por esas calles con Dani. Empezó a llorar, y, para que nadie la viera, decidió irse a aquel lugar que Dani le había enseñado. Esas rocas que mostraban el bonito paisaje de las montañas de León. Se sentó allí, y rodeó sus piernas con sus brazos, encogida, como abrazándose a sí misma de alguna forma. Se sentía enormemente sola. Abandonada. Quería morirse. Ya nada tenía sentido.
Dani fue a las rocas. Quería estar solo para pensar. Y entonces la vio. Como si fuera un espejismo. Estaba allí, sentaba. Sola. Muy sola. Y llorando. Se acercó por detrás sin hacer ruido y la abrazó. Ella se sobresaltó.
-¡Dani! ¿Qué haces aquí? ¿Cómo me has encontrado?-susurró, mirándole a los ojos, como hipnotizada.
-No lo sé, rubia mía. Yo sólo... He sentido que tenía que venir aquí. Pero ahora que te tengo delante, puedo por fin decirte a la cara todo lo que quería.
Dani volvió a abrazarla por detrás de nuevo y le dio un beso en la mejilla. Anna cerró los ojos. Por un momento se pudo olvidar de todo. En ese momento, lo único que existía en el mundo era ella, y los labios calientes de Dani que presionaba contra su fría mejilla. Y sus brazos, que la protejían del mundo. Sintió cómo una lágrima caía por su mejilla. Por fin se sentía bien. Por fin se sentía libre y a gusto con Dani.
-No quiero que esto acabe, Dani...-susurró, dándose la vuelta, sin abrir los ojos.
-No acabará si tú no quieres.-replicó Dani, besándola dulcemente. Se sentía como si estuviera soñando.
-¿Y Sara?-se preocupó Anna.
-Tranquila, está con mi madre. Ya se está empezando a preocupar de tantas cosas raras. Pobre, con lo pequeña que es...
Anna miró a Dani, y él la abrazó todavía más. A Anna le encantaba la sensación de que él le cubría la espalda, de que la protegía y que daría la vida por ella.
-Dani. Dime una cosa.
-Qué-Dani dio otro beso en la mejilla a Anna.
-¿Tú me quieres mucho?
-¿Mucho? Qué va.
-Ah... Vale...-Anna se sintió incómoda.
-Mucho es demasiado poco para expresar lo que te quiero. Te quiero muchísimo más que mucho. Te quiero como nunca he querido a nadie. De verdad, Anna. Nunca había imaginado mi vida al lado de otra persona. Y contigo ni siquiera tengo que imaginarla.
-Dani, yo te quiero muchísimo más que todo eso. No sé cómo decirte cuánto te quiero. Pero es que me duele tanto estar contigo. Siempre nos pasa algo. Es tan difícil estar juntos que... Estoy planteándome...
-No lo digas-Dani luchó por contener las lágrimas, pero le temblaba la voz-. No lo digas, por favor. Anna, no podría aguantar estar otra vez sin ti... Por favor..-Dani la abrazó con más fuerza, llorando.
-Dani, ¿tú sabes lo que es sentir que has perdido la única persona que te importaba en el mundo? ¿Sabes lo que es acostarte cada noche con la esperanza de que al despertarte él esté allí, abrazándote? ¿Despertarme, sentir un vacío en la cama y desear que estuvieras allí conmigo, y pasar eso más de 2 años?
-No. Vale, no sé lo que es eso. Pero sé lo que es acostarme cada noche pensando en dónde estarías, cómo estarías, con quién estarías, planteándome a diario si tomé la decisión adecuada o si debía volver o... No sé, pensé de todo. Nada me importaba al no estar contigo, rubia mía. Sin ti mi vida no tiene sentido...
-Pero Dani, es que he sufrido tanto desde que estoy contigo que... Ya no sé si es por ti, si es por mí o si es por esta mierda de mundo..
-Te juro que a partir de ahora haré todo lo que esté en mi mano para que podamos ser felices.
-Abrázame más fuerte, por favor. Quiero que te quedes conmigo pase lo que pase...-Anna le besó sin fuerzas, porque estaba muy cansada de todo el día.
Dani y Anna estaban en el médico. Habían pasado 3 meses, y le iban a hacer una ecografía a Anna.
-Qué nerviosa estoy...-comentó Anna, sonriendo.
-¿Hoy podremos saber si es niño o niña?-preguntó Dani, más tranquilo.
-No se sabe. Si está bien colocado, es posible que sí, pero habrá que esperar a verlo.
Anna se tumbó en la camilla. El médico empezó a mover la máquina de las ecografías por la tripa de Anna.
-Vaya...-el doctor parecía sorprendido y ensimismado- ¿Tienen ustedes antecedentes de gemelos o mellizos?-preguntó.
-Yo sí-se adelantó Dani-. Mis tíos son mellizos, y mis primos, gemelos.
-Yo creo que tenía unos primos lejanos mellizos o algo así, pero nada más. ¿Es que son mellizos?-preguntó Anna incrédula.
-Gemelos-corrigió el doctor-. Mire, aquí está uno y aquí el otro.-movió el aparato por la tripa de Anna mientras señalaba la pantalla.
-Dios, no me lo puedo creer...-Dani estaba sonriente, feliz.
-¿Y el sexo? ¿Lo puede ver?-preguntó Anna.
-Mmmm... Creo que ése es chico, y por lo tanto, el otro también lo será. Pero no estoy del todo seguro. Habrá que esperar a la siguiente ecografía.
Anna miró a Dani, sonriéndole.
-¿Qué te parece?-preguntó ella.
-Es... Dios, es perfecto... Te quiero.-la besó dulcemente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario