El domingo, los dos se quedaron en casa, tratando de olvidar lo que había pasado, pero, aunque lo intentó, Dani no pudo dejar de pensar en Anna, y decidió hablar con ella ése lunes. El día se les hizo eterno; estaban deseando que llegara la noche, que acabara todo aquello.
LUNES:Justo al acabar el programa, Dani se acercó a la puerta del camerino de Anna. Llamó a la puerta indeciso. Anna abrió, y se sorprendió al verle. Todavía tenía en mente lo que había pasado, y, nerviosa, se dio la vuelta, dándole la espalda.
-Pasa, y siéntate, por favor-mientras Dani se sentaba, ella empezó a desmaquillarse, fingiendo que ignoraba a Dani.
-¿Querías algo?-preguntó, todavía sin mirarle. Notó cómo le temblaba la voz, con miedo.
-Sí, Anna, yo...-Dani, respiró hondo, y continuó- Anna, siento lo del otro día. Fui un idiota al reaccionar así. Lo siento... Bueno, y quería... Anna, ya te dije que te quiero. Y... Bueno, tú no me dejaste claro lo que piensas.
Anna, con lágrimas en los ojos decidió:
-Dani, creo... creo que lo mejor será dejar que esto se enfríe un poco. Cuando pasen unos días, ya... Podemos hablarlo. Pero de momento creo que lo mejor sería esperar un poco.-Anna no tenía ni idea de si lo que estaba diciendo estaba bien o no, pero pensó que al menos estaba dejando las cosas medianamente claras.
-Bueno, de... De acuerdo.-Dani estaba confuso. No sabía qué significaba lo que decía Anna.
-Hasta mañana, Dani-Anna le dio la espalda, para evitar que Dani viera cómo las lágrimas empezaban a correr por sus mejillas. Él se fue a su camerino, y se sentó; tenía ganas de estar con Anna, de volver a besarla. Alguien llamó a la puerta de su camerino, y él abrió, sin decir nada. Era Romina. Ella pasó y se sentó en el sofá.
-Hola Romi. ¿Qué... Qué querías?-Dani se sorprendió de que se presentara en su camerino.
-Bueno, que... Hoy te he visto un poco ido en el programa, ¿estabas bien?
-Sí, bueno... movidas mías...-Dani trató de evitar contarle nada a Romina.
-¿Quieres ir a tomar algo o...?-preguntó Romina.
-No... Quédate un rato conmigo, aquí. No me apetece irme-respondió Dani. De pronto, se quedaron en silencio, mirándose. Romina se acercó, y besó a Dani. Él, cerró los ojos, y se dejó llevar. No se dio cuenta, pero lo que quería era olvidar a Anna. Dani buscó en sus bolsillos un preservativo antes de empezar a hacer el amor con Romina, tumbados en el sofá, en el camerino de Dani.
-Te quiero, Dani-dijo Romina, cuando acabaron-; no había querido decirte nada antes, pero... Creo que ahora...
Dani se quedó un momento pensando. Recordó lo que había pasado con Anna, y no quiso repetirlo.
-¿Quieres salir conmigo, Romi? Ya sabes, ser... mi novia.
-Un poco infantil preguntarlo así... Pero sí.-dijo ella, besándole. Estaba muy emocionada.
Fueron a tomar algo, y luego fueron a casa de Romina. Se volvieron a acostar, y Dani pasó la noche allí.
Cuando se despertó al día siguiente, al oír el despertador de su móvil, como todos los días, se vistió, despertó a Romina, desayunó, y ambos se fueron al programa. Dani, sin saludar a nadie, se fue a su camerino, y Romina fue corriendo a buscar a Anna. Romina entró corriendo en el camerino de Anna, con una sonrisa en la boca.
-Anna, estoy con Dani. Sí, ayer... Ayer fui a su camerino, me decidí. Sé que besar a alguien de pronto no es la mejor forma de declararse, pero funcionó. Joder, Anna, estoy super emocionada...
Anna se quedó un momento en shock. No sabía qué decir.
-Mierda-dijo Romina de pronto-. La he cagado. Sí que te gustaba, ¿verdad?
-¡No, Romi!-negó ella, sonriendo- Es solo que... No sé qué decir. No sé, no me lo esperaba... Pero enhorabuena. Y espero que seáis felices.
En el programa Dani empezó a tontear con Romina más de la cuenta, se sentó con ella, y casi la besó; al hacer esto, no quitó la mirada de Anna. Ella, cansada de que estuvieran tonteando, explotó de pronto.
-¡Quieres sentarte de una puta vez, y dejar de dar la turra, pesado! Joder, no te puedes estar quieto un rato.-se quejó, cabreada. Todos enmudecieron de pronto. Anna se dio cuenta de lo que había hecho. Trató de arreglarlo, diciendo que era broma, pero no pudo evitar que la gente se diera cuenta de lo cabreada que estaba.
Esa semana transcurrió de la misma manera. Anna no volvió a explotar, pero seguía de algún modo cabreada por el tonteo de Dani. Él ya no la decía nunca si estaba guapa, o si hacía bien el programa, y ella se daba cuenta de que hechaba de menos los comentarios de Dani. Romina se daba cuenta de que Dani no la quería. Apenas hablaban, pasaban la mayor parte del tiempo juntos haciendo el amor, y él nunca había dicho "te quiero" a Romina. Pero aún así, ella no quería dejarle escapar. Estaba enamorada de él, y le daba igual que la utilizase.
Dani siempre intentaba pensar en Romina, porque en el momento que dejaba de hacerlo, le venía a la cabeza la imagen de Anna, de su rubia, de su chica perfecta.
El lunes siguiente Dani, que había estado la mayor parte del tiempo con Romina, llegó al programa algo más alegre de lo habitual. Últimamente había estado un poco decaído, por todo lo que había pasado con Anna y Romina. Pero ese día tenía más ganas que nunca. Hizo el programa "a mil", como él mismo dijo, y, cuando acabó, fue al camerino de Romina, agotado. Romina estaba sentada, y se sentó con ella. Le dio un beso, sonriendo.
-Hoy tenías las pilas puestas, ¿eh, amor?
-Sí-aceptó él, riendo-. Hoy iba a tope.
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