Dani se fue también, pensando en esa última frase. Le gustaba hacer feliz a Anna, aunque tuviera que aguantar verla con otro hombre. Con una sensación agridulce volvió a casa. Pasó la tarde con el ordenador, tratando de no pensar en nada.
Anna, al llegar a casa, se sentó a ver la tele; esperaba que Miki fuera de un momento a otro, la pidiera perdón y todo volviera a ser igual. Pero Miki no apareció en toda la tarde. No tenía fuerzas de voluntad ni ganas para llamarle, así que se pasó las horas de un lado a otro de la casa, sin hacer nada en especial. Cada vez que pensaba en Dani, trataba de pensar en otra cosa. Intentaba ignorar lo que sentía, aunque cada vez se hacía más grande y más difícil de ignorar.
Los dos, cada uno en su casa, se acostaron temprano; pensando en el otro, tratando de ir en cotra de sus sentimientos.
Al día siguiente Anna llegó más temprano de lo habitual. Siempre solía llegar un poco más tarde que el resto del equipo, pero ese día tenía ganas de ver a Dani. Aunque eran amigos desde incluso antes de haber empezado el programa, nunca habían estado tan unidos. Sentía que podía confiar en él plenamente.
Se le escapó una sonrisa cuando le vio aparecer, con su aire despistado de siempre, peleándose con el cable de sus auriculares; Anna le miró de arriba a abajo. Le encantaba todo de él, su cresta en el pelo, su barba de varios días, su palestina al cuello, su cazadora de cuero, sus vaqueros cagados y sus converse gastadas. Ese aire despreocupado y casual era lo que más le gustaba de él. Era imprevisible y misterioso. Y eso le encantaba. Dani se quedó mirando a Anna un momento sin decir nada, hasta que reaccióno y la saludó con la mano.
-Buenos días-dijo con su habitual sonrisa. Ese día estaba muy positivo. Había decidido que, pasara lo que pasara con Anna, era una suerte al menos tenerla cerca, como amiga, y no quería estropear eso.
-Ey, ¿qué tal?-preguntó Anna, sonriéndole.
-Bien... ¿Has llegado pronto, rubia mía? Es muy raro en ti-obsevó Dani.
-Cierto. Bueno, ya sabes que soy sorprendente-dijo Anna.
-Sí... Demasiado-aceptó Dani. Se despidió de ella y se fue a su camerino. Pasaron la mañana ocupados, y casi no se vieron, pero en la comida se sentaron juntos.
-¿Y Romina?-preguntó Anna al no verla.
-Reportaje. Hoy no está. Pero bueno, deja a esa sosa por este guaperas-dijo Dani riendo.
-Es que tú tienes una cosa más que ella y dos menos.-le siguió el juego Anna.
-Dame tiempo y silicona...-mientras reían, Flo les miró. Sabía desde hacía tiempo que Dani estaba loco por Anna, y le gustaba que, al menos, fueran tan amigos.
Durante el programa, en la publicidad, Anna notó vibrar su móvil dentro del bolsillo. Lo sacó disimuladamente. Dani, que en ese momento pasaba por detrás, no pudo evitar echar un vistazo, y pudo leer: <<...lo siento, te compensaré, no voy a volver a...>> Anna sonrió y llamó. Dani escuchó un poco, casi por casualidad, pero pudo oir a Anna decir:
-Que no pasa nada. Que te quiero un montón. Mañana nos vemos, ¿no, cielo?
Sacudiendo la cabeza supuso que había arreglado las cosas con Miki. Siguió el programa, tratando de no pensar en ello.
Al llegar a casa, sin embargo, se tumbó en el sofá, y se puso a pensar. Él solo quería que Anna fuera feliz, y no quería que Miki pensara que trataba de quitársela. Pasó casi toda la tarde jugando con la play, sin hacer nada más.
Anna tampoco hizo nada en especial, ya que se pasó la tarde hablando por teléfono y con el ordenador.
Al día siguiente Anna pasó casi todo el día tratando de estar un rato con Dani, que parecía estar escapando de ella. Cuando se lo contó a Romina, ésta preguntó:
-¿Qué me perdí ayer? Creía que sólo érais amigos. No te preocupes. Es un hombre, no trates de entenderle-rió.
-Lo sé, pero... estos últimos días había estado muy cercano, y muy amable. Me parece muy... repentino.
-No te preocupes. Verás como es una tontería, Anna.
-Espero... Es el mejor amigo que he tenido-aceptó-. Amigo. Tú eres la mejor amiga que he tenido-aclaró, riendo.
-De todas formas ya sabes que es muy... raro. Tan pronto es el chico más simpático del mundo como me está tratando de besar. Y sabes que no todo eso está en el guión. No te preocupes, Anna. Y, bueno... A mí también me gustaría saber qué es lo que piensa, y... si le gusto-Romina bajó la cabeza, tímida.
-¿Te gusta Dani? ¿Y por qué no me habías dicho nada?-Anna estaba sorprendida.
-Sí, bueno, es que... Lo siento.
-¡No, Romi! No pasa nada, joder... Si te gusta, pues... No sé, piensa en qué hacer, y... hazlo-Anna no sabía qué decir.
-Pero...¿a ti no te gusta?-preguntó Romina.
-No...-mintió Anna.
-Ah; bueno, de todos modos, tú no te preocupes. Tendrá una mala semana, se la habrán cruzado los cables... Yo qué sé, olvídalo.-terminó Romina, sonriendo.
Anna no dejó de pensar en ello. En su casa pasó la tarde limpiando y recogiendo, haciendo algo al fin y al cabo para no pensar en él. Dani decidió quedar con unos amigos, con el mismo fin, no pensar en Anna.
Dani siguió el jueves y el viernes tratando de esquivar a Anna. Hablaba con ella lo imprescindible, y se mostraba distante. El viernes por la tarde Anna no pudo más, y decidió hablarlo con él.
-Oye, Dani, ¿podemos hablar?-preguntó cuando había acabado el programa.
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