martes, 21 de junio de 2011

Parte 46

Al día siguiente tenían programa. Anna no tenía fuerzas de ir. Si no estaba Pablo, le iba a hechar de menos, y si estaba, lo iba a pasar mal de todas formas.
Dani, al acabar el programa, decidió sacar el dinero del banco, para tenerlo cuando lo necesitara. Anna le esperó en casa.
Cuando él volvía a casa, caminando por la calle, se encontró de frente con dos chicos de unos 17 o 18 años, muy fuertes y con cara seria, que le señalaron y cuchichearon. Él se puso nervioso, y trató de esquivarles, cruzando la calle, pero ellos le siguieron. Siguió caminando, pero ellos consiguieron acorralarle en un callejón sin salida.
-Eh, tú, eres Dani, Martínez, ¿no?-espetó uno de ellos.
-Eeeh... ¿Quién pregunta?-trató de esquivar él.
-Pregunta el Chino, ha dicho que se le ha acabado la paciencia. Ya ha esperado demasiado. Mañana te espera en esta dirección-le extendió un papel, que Dani cogió tímidamente-. Por tu bien, VE.
Se fueron sin decir nada más. Dani se quedó un momento allí, de pie, sin saber qué hacer. Volvió a casa. Tenía miedo, pero decidió no decir nada a Anna para no preocuparla.
-Hola, cariño.-Anna le dio un beso.
-¿Y Sara?-se extrañó él.
-Hoy era su primer día de cole. Sale a las 6, tengo que ir en un rato a recogerla.
Dani se sentó con Anna en el sofá. Ella le dio un beso, y él la siguió, pero ella le notó distante.
-¿Qué te pasa?-preguntó ella.
-Nada.-mintió él enseguida.
-Dani... ¡Joder, te he dicho que me cuentes las cosas!-se quejó ella.
-Anna...-Dani suspiró- Bueno... No quería preocuparte, ¿vale? Es sólo... Es sólo que dos chavales me han cogido por la calle y me han dado un papel, diciéndome que tenía que ir mañana a una dirección, para dar el dinero al tío ese.
-Gracias por contármelo. ¿Nos vamos a recoger a Sara?-preguntó ella.
-Claro-Dani sonrió y le dio un beso.


-¿Dónde está el Chino?-preguntó al llegar. Uno de los chicos que había visto el día anterior le señaló una puerta. Dani pasó nervioso. Estaba Chino, sentado en una mesa redonda, con varios hombres más, jugando al póker al más puro estilo mafioso italiano.
-Hombre, Martínez, cuánto tiempo-comentó Chino, sin mirarle-. Chicos, os presento a Dani Martínez. Es muy famoso, ¿a que sí?-bromeó. El resto le rió la gracia, y él miró a todos lados nervioso.
-Oye, siéntate a jugar con nosotros, hombre-propuso uno de los hombres.
-Eeeh... No, tengo... Tengo prisa-tartamudeó Dani.
-Vale. Dame mi dinero.-se puso serio Chino.
Dani sacó un sobre de su bolsillo, y se lo tendió.
-¿¡1000 pavos!? ¿Te crees que soy gilipollas? Me debes por lo menos el doble, cabrón-Chino se puso de pie, y empujó a Dani, poniéndolo en la pared y cogiéndole de la camiseta.
-Tranquilo...-dijo Dani, con voz temblorosa.
-¡¿Tranquilo!? Tú me estás vacilando, chaval, ¿o qué te pasa?- Chino le pegó un puñetazo en la mandíbula, y Dani se quedó en silencio, por no empeorar la cosa.
De pronto empezó a oir gritos fuera. Chino le miró con odio.
-No habrás llamado a la policía, ¿no, cabrón?-gritó.
-¿La policía?-Dani se quedó pálido- Me cago en todo, tengo que salir de aquí...
Apenas había terminando la frase, un hombre con uniforme policial derribó la puerta. Chino y el resto de hombres que había en la habitación trataron de salir corriendo, pero los policías entraron por la puerta trasera, dejándoles rodeados.
Dani no sabía qué hacer. Corrió desesperado tratando de confundirse con el resto, y buscando desesperado una salida.



-¡Dani, joder, ¿dónde estás?!-a Dani le habían permitido hacer una llamada. Estaba detenido.
-Anna, no te preocupes, ¿vale? No te viene bien alterarte. Estoy detenido. No he ha pasado nada. Te llamaré en cuanto salga de aquí, ¿vale?
-Sal de ahí como sea, Dani-pidió ella-. Te hecho de menos, ¿sabes?
-Y yo a ti, cariño. Te quiero. Cuida de Sara. Adiós.
-Adiós...-Anna colgó, confundida.

Dani pasó toda la noche en el calabozo, pero consiguió salir con un juicio pendiente, ya que él no era más que un cliente de la mafia de narcotraficantes.
Volvió por la mañana. Era sábado, las 6 de la mañana. Anna estaba tumbada en la cama boca abajo, con un pijama de pantalón corto. Él sonrió, se quitó la ropa y se tumbó a su lado. Anna abrió los ojos.
-No me has llamado-susurró.
-Son las 6 de la mañana, Anna.
-Ven aquí-pidió ella. Dani se acercó, y Anna se abrazó a él.

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