martes, 21 de junio de 2011

Parte 11

-Estamos de acuerdo en que no hay nada más típico de ti que llamar desde el hospital diciendo que estás bien nada más darte el alta. Flo y Romina fueron quienes te trajeron al hospital.
-Ya lo sé... Por eso no quería dejarles preocupados. A demás, ellos no sabían que tú estabas bien, ¿no?
-Tienes razón. Bueno, venga, vístete y nos vamos a tu casa, ¿vale?
-Claro.-Dani se levantó y fue al baño a vestirse.
-Me duele todo-dijo al salir del baño-. Tengo moratones por todo el cuerpo. Menuda hostia me metí...
-Pobrecito...-Anna sonrió y le revolvió el pelo- Venga, anda, vamos a casa y dormimos un poco, que estoy muerta de sueño.
Dani y Anna salieron del hospital y fueron a casa de Dani. Anna pidió a Dani que se fuera a la cama mientras ella le preparaba algo de comer. Después de comer ella, le llevó una bandeja a Dani.
-Siéntate, anda.
Cuando Dani acabó de comer, Anna cogió la bandeja, y se tumbó con él en la cama.
-¿Vas a dormir aquí?-preguntó Dani sorprendido.
-Sí. Bueno, si no quieres puedo...
-No-cortó Dani-, solo preguntaba.
Durmieron muchas horas, se despertaron a las cinco de la tarde.
-Buenos días. Bueno, más bien buenas tardes.-sonrió Dani al despertarse.
-Hola-respondió Anna, bostezando-. Oye, me voy a duchar.
-Vale-dijo Dani, que no había escuchado a Anna. Se levantó y fue, prácticamente dormido al baño. No se dio cuenta del ruido de la ducha, y empezó a desnudarse. Se metió en la ducha, y salió rápidamente al ver a Anna.
-¿Te piensas duchar conmigo?-preguntó Anna.
-No es eso, lo siento, es que no me he dado cuenta.
-Pasa si quieres. No vas a ver nada nuevo, ya me has visto desnuda.
Dani lo pensó un momento. Anna tenía razón, no vería nada nuevo. Pero prefería dejar las cosas claras antes de eso.
-No, no... Espero a que salgas-dijo, poniéndose los calzoncillos. Anna salió de la ducha, y Dani la miró de arriba a abajo sin pensarlo.
-Oye, ¿te doy una foto?-preguntó Anna, divertida, mientras se ponía una toalla.
-Joder, lo siento. Si es que soy un bruto...
-Que no pasa nada, tonto.
Anna salió del baño, y Dani se metió en la ducha, pensando en todo. Decidió dejar las cosas claras del todo.
Cuando salió de la ducha se puso la toallla y fue a su cuarto. Se vistió rápidamente y salió al salón, donde Anna estaba sentada viendo la tele. Ella la apagó, mirándole.
-¿Cómo estás? Esta mañana decías que te dolía todo...
-Mejor. Ahora me he mirado al espejo y tengo moratones por todos lados. Pero bueno, me recuperaré. ¿Y tú?
-Bueno, ahora me duele un poco, pero...
-¿Qué te duele?-preguntó rápidamente Dani.
-Ah, se me olvidó decírtelo. Cuando me hicieron las pruebas se dieron cuenta de que tenía una herida en la espalda. Me dieron un par de puntos. El médico me dijo que no me dolía por la adrenalina y todo eso. Pero ahora me está empezando a doler.
-¿Pero es muy grande?-preguntó él, preocupado.
-Mira-Anna se levantó la camiseta. Tenía una herida de unos 20 centímetros en la espalda un poco debajo del sujetador. No parecía demasiado profunda, y estaba limpia-. Supongo que me la haría al escaparme de la casa esa. Estaba en una especie de sótano, al que se tenía que bajar por una escaleras súper estrechas y medio rotas.
-¿Pero te duele mucho?-se preocupó él.
-No. Bueno, ¿y tú? ¿Cómo estás?
-Pues... Quiero hablar contigo seriamente. Mira, Anna, al perder la memoria me he dado cuenta de todo lo que he vivido y de que el mayor error que he cometido es que la mayor parte del tiempo viví pensando en el pasado o en el futuro. Y no quiero seguir cometiendo ese error. Anna, te quiero, eres lo más importate de mi vida, y quiero saber si tú quieres ser algo más que mi amiga. Puedes pasar pensándolo el resto de tu vida si quieres. Yo te voy a esperar. Sólo quiero que lo sepas claramente. Te amo, y quiero pasar el resto de mi vida contigo.
-Dani, yo... Yo te quiero, pero tengo que pensar. Dame tiempo, ¿vale? Solo necesito pensármelo bien. Y... después de todo lo que ha pasado con Miki y contigo... Lo último que quiero es estropearlo.
-Vale, te entiendo.
-Dani... Si no te importa, voy a irme. Quiero ponerme ropa limpia, y quiero hablar con Romina. No me importaría pasar el resto del día contigo, pero... Adiós.-concluyó Anna. Recogió sus cosas y salió de casa de Dani, sin que ninguno de los dos dijese nada más.

-Romina, soy Anna-Anna, ya en su casa, había llamado a Romina.
-¡Anna! ¿Estás bien, cariño? Joder, qué mal lo he pasado...
-Sí, Romi, siento no haberte llamado. ¿Quieres venirte a casa y lo hablamos tranquilamente?
-Ok, voy enseguida.
Romina llegó un cuarto de hora después, y abrazó a Anna con fuerza.
-Mierda, Anna menos mal que estás bien. ¿Qué te hizo ese hijo de puta?

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